5 títulos para leo autoras árabes de este octubre

Con motivo del #LeoAutorasOCT, me fui a rebuscar por el fondo bibliográfico de la Librería Alcaná en busca de obras escritas por autoras árabes. Quería curiosear qué había por allí. Y lo que encontré fue un paseo por distintos países árabes:

Ashour, Radwa; Granada, en Ediciones del Oriente y el Mediterráneo. Trad. por María Luz Comendador. Si quieres saber algo más sobre esta escritora egipcia casada con Murid Barguti (del cual también hay obra traducida al español por la misma editorial) y madre del poeta Tamim Barguthi, puedes echar un ojo aquí. Como nota breve, diré que su obra está incluida en el listado de las 100 mejores novelas árabes contemporáneas elaborada por la Unión de escritores árabes.

Alsanea, Rajaa; Chicas de Riad, en Emecé. Trad. Yvonne Fernández Sanitier. Esta obra no se pudo publicar en Arabia Saudí, lugar de origen de la autora, y vio la luz en Líbano hace 15 años. Como curiosidad, en la contraportada, se indica que: “la novela entró en el mercado negro a un precio diez veces superior al de las librerías y despertó un gran interés internacional, vendiéndose a once países”.

Djebar, Assia; Las noches de Estrasburgo, en Alfaguara. Trad. Manuel Serrat Crespo. La verdad, andaba buscan Sin habitación propia por aquello de que tengo por casa Una habitación propia de Virgina Wolf; pero esta tampoco me parece mala opción. En la contraportada: “Los conflictos de Thelja son los de la mujer musulmana, en doble lucha: para liberarse a sí misma de la dominación masculina y a su país del sometimiento a otras culturas. Y a su alrededor, las calles y las plazas donde se mezclan persona y confluyen historias”. También dejaré mis impresiones por aquí.

Al-Radi, Nuha; Los diarios de Bagdad, en Lumen. Traducida por Matuca Fernández de Villavicencio. Este, la vedad, se me cruzó en el camino. No lo tenía en mente. Simplemente, apareció entre los libros del listado, me llamó la atención y leí la ficha. Entonces, decidí que me parecía una obra interesante para incluir en mi biblioteca. Destacaría esta idea que aparece en la contraportada: “Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Contraportaa de Diarios de Bagdad.

Al-Tahawi, Miral, La tienda beduina, en Seix Barral. Traducida por Milagros Nuin. Esta novela también apareció delante de mi vista y no tuve más remedio que traérmela para casa. “Esta es la historia de Fátima, hija de una noble familia beduina. Los ojos de la joven, con su mirada infantil, describen las tradiciones de su pueblo y no olvidan la angustia y el desconsuelo que viven sus mujeres. Enfrentada a los suyos y buscando una escapatoria, el destino de Fátima tendrá un protagonista decisivo y espectacular: la manifestación de su locura.” Por cierto, esta va para el bingo de #LeoAutorasOCT

Con estas cinco novelas tengo para darme un viaje por Egipto, Arabia Saudí, Argelia y mi querida Granada de mano de las protagonistas. Te mantendré informada de este este viaje y te hablaré de las distintas paradas. Ahora, lo que no sé, es por dónde empezar. ¿Por cuál empezarías tú?

Leo autoras árabes (I)

¿Conoces la iniciativa #LeoAutoraOCT? Se trata de una propuesta surgida de un grupo de tuiteras conscientes de que se lee más literatura escrita por hombres que por mujeres y desean cambiarlo. Por esta razón, creyeron que era una idea estupenda dedicar el mes de octubre a hablar y promocionar obras escritas por féminas. Y, en esta casa, como puedes imaginar por el espacio que le vamos a dedicar, secundamos por completo la propuesta.

Por eso, si tienes cuenta en Twitter y quieres leer más historias escritas por mujeres y no sabes por dónde empezar, te invitamos a echarle un vistazo a la etiqueta #leoautorasOCT. Sigue la etiqueta y tendrás una buena cantidad de propuestas para ir corriendo a la librería y dejarte todo el sueldo del mes en libros para este invierno. Ya no tenemos excusa para conocer las historias de otras mujeres, no solo las que tenemos más cerca; sino también las que habitan en otros lugares, por lejanos que nos parezcan. 

Nuestras propuestas

En esta casa, vamos a proponerte, sobre todo, la lectura de autoras árabes porque es la especialidad de este hogar. Por este motivo, si sientes curiosidad o te apetece adentrarte en la literatura árabe a través de sus voces femeninas, quédate y date una vuelta por las sugerencias que haremos a continuación.

Antes de entrar en materia, aclaramos que la literatura árabe es toda aquella obra escrita en árabe: no obstante, actualmente también engloba a toda aquella obra producida por personas de origen árabe aunque no esté escrita en árabe. Por tanto, haremos mención aquí a escritoras de origen árabe que escriben en árabe pero también en francés, inglés, español, etc.  

Una vez hecha estas aclaraciones, vamos con las sugerencias que os hacemos desde esta casa a la que siempre estás invitada/o.  Te esperamos en un salón con un sofá lleno de cojines mullidos, té con menta o café especiado y dulces. Y, como no, con una gran cantidad de libros, que pare eso estamos aquí, para leer.

Lo cierto es que este año, sin ni siquiera darme cuenta, he dedicado mucho espacio de esta separata a escribir sobre voces femeninas de la literatura árabe. Por desgracia, no todas las obras o autoras de las que hablo han sido traducidas. Sin embargo, en esta casa consideramos que es mejor contar con información y apuntes sobre estas autoras que no tener nada.

Por tanto, si nos permites, vamos a hacer un breve repaso por la publicaciones que hemos hecho sobre escritoras árabes en esta separata árabe.

Comenzamos el año haciéndonos eco de una pequeña antología creada por los alumnos de Shadi Rohana donde recogen poemas de Amal Moussa, una escritora tunecina cuya obra no está traducida al español pero que puedes escuchar en Lyrikke Line; S’adiyya Mufarreh, kuwatí; Fawziyya Abu Jalid, Arabia Saudí y Warda Al-Yaziji, libanesa.

En el mes de febrero, dediqué un artículo a la escritora libanesa Hanan Al-Shaykh donde, además de recomendar la lectura de obras como Mujeres de arena y mirra, La historia de Zahra o Esto es Londres, hablo un poco de su trayectoria.

En el mes de marzo y con motivo de la conmemoración de su nacimiento, hablamos de La gran dama de la poesía palestina: Fadwa Tuqan. Si bien no hay una obra completa suya traducida al español, sí puedes pasearte por los enlaces que dejamos en el artículo.

Si te interesa conocer los postulados y las reivindicaciones del feminismo árabe, así como algunas de sus figuras más representativas, quizá te interese echar un vistazo a 10 + 1 mujeres árabes feministas y escritoras que deberías leer. Ahí hay una buena cantidad de propuestas para pasarte horas leyendo, indagando y aprendiendo.

Seguimos con el repaso y llegamos a otra propuesta, la lectura de la Trilogía Granada de Radwa Ashour. Esta escritora egipcia es muy prolija pero en español solo contamos con la traducción de su trilogía que nos habla de nuestro pasado andalusí.

Durante los meses de confinamiento, tuve la suerte de hacerme con varias joyas en la librería Alcaná y pude disfrutar de la lectura de La vejez y otros relatos de Latifa Al-Zayyat, una escritora y activista egipcia cuya obra recomiendo leer porque, a pesar de estar escrita en el siglo pasado, se deja leer muy bien en estos momentos. No encontrarás estos relatos, salvo que busques en alguna librería de viejo, pero sí sus memorias en Notas personales.

Otra obra que he leído últimamente y que me han encantado es Imagen, icono y promesa de Sahar Khalifeh. Esta autora palestina ganó el premio literario Naguib Mahfuz gracias a ella. Me gusta, sobre todo, porque es una novela de las que puedes leer y releer porque está llena de capas. Si no la encuentras, puedes leer Cactus porque también es de lo más recomendable para conocer la sociedad palestina, sus problemas y su lucha.

En penúltimo lugar, quiero hacer mención a uno de los descubrimientos que he hecho este año: la figura de Joyce Mansour. Una poeta egipcia que vivió en Francia durante muchos años y que compartió espacio e inquietudes literarias con los poetas modernistas.

Para terminar este repaso en el que he intentado seleccionar aquellos artículos donde aparecen obras que se pueden leer en español, quiero proponer también Escritoras árabes: 10 poetas para leer ya. De esas 10 autoras sugeridas, la que más obras tiene traducidas al español es Iman Mersal.

Aquí finalizan las propuestas, que no son pocas creo; aunque podrían ser muchas más. Aunque antes de cerrar este artículo, recomiendo estas reseñas que mi compañera Silvia R. Taberné porque seguro que también te gustarán:

El reverso de los demás de Kaouther Adimi y El feminismo sin adjetivos: ‘Siempre han hablado por nosotras’ de Najat El Hachmi

Espero que todas estas propuestas sean de tu interés. Si has leído o lees alguna, te invitamos a dejar tus comentarios e impresiones sobre ellas. Nos gusta saber qué os parecen estas sugerencias.

PD: Seguir a Silvia es buena idea, sobre todo, si te gustan los libros y la lectura ;).

Mucho más que tres novelas cortas: Trilogía de Argel de Yasmina Khadra

Por Silvia R. Taberné (@Silvia84)

Porque son mucho más que tres libros cortos que con cierto maniqueísmo comparan al honesto comisario Llob con el entramado de fanáticos y corruptos que pululan por la capital argelina. 

Silvia R. Taberné

El escrito sirio-alemán Suheil Fadel, más conocido como Rafik Schami, comentaba en su libro Sofía y el origen de todas las historias que la novela negra no era tema recurrente en la literatura árabe, quizás porque para ‘negra’ la historia de golpes de Estado y dictaduras de muchos de estos países que no dejan espacio para más casos truculentos inventados.

La verdad es que no sabría apreciar el peso e importancia de este género en la literatura de la zona y desconozco si las novelas argelinas han llegado a manos del escritor sirio, pero lo que es seguro es que el Argel en los años 90 daba para convertirse en protagonista de este género y otro escritor, también bajo pseudómino, lo supo ver: Mohammed Moulessehoul, mucho más conocido internacionalmente por Yasmina Khadra.

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Es precisamente con las novelas negras que componen la Trilogía de Argel con los que el escritor argelino alcanzó la fama internacional, algo que conllevó el tener que escribir bajo otro nombre para evitar la censura, tema que aparecerá en el protagonista, Llob, escritor en sus tiempo libre. Y lo entendemos. Porque son mucho más que tres libros cortos que con cierto maniqueísmo comparan al honesto comisario Llob con el entramado de fanáticos y corruptos que pululan por la capital argelina. 

El punto fuerte de esta trilogía no son los casos en sí, a saber: corruptos demasiado listos o con demasiado poder -o eso creen- que se alían con terroristas fanáticos y un amplio abanico de crápulas de baja estofa a los que nuestro protagonista debe pararles los pies.

El punto fuerte, como decimos, es el que convierte a la ciudad y sus habitantes comunes en verdaderos protagonistas de la novela.

El punto fuerte, como decimos, es el que convierte a la ciudad y sus habitantes comunes en verdaderos protagonistas de la novela. Y es que si se quiere descubrir un país, más que sesudos ensayos, no hay nada como sumergirse en su propia literatura.

Khadra nos habla de la oportunidad desperdiciada de la década de los 90, de la violencia que llevó a que más de 70 periodistas fuesen asesinados en apenas una década y que muchos intelectuales tuviesen que exiliarse si no querían perder la vida, del miedo al salir de casa y no saber si se volverá, del fanatismo (un tema ampliamente desarrollado en muchas de sus obras posteriores) de los intereses y la corrupción

Y además cuenta con una prosa socarrona, canalla, pero especialmente en el tercer libro, muy pesimista, un rasgo característico del autor. Por cierto, para aquellos lectores que echamos de menos a Llob, Khadra nos regaló una precuela publicada en 2004: La parte del muertoNo se lo pierdan.


Si te gusta la novela negra y te apetece profundizar, concretamente, en la historia de este género en Argelia, te propongo hacerlo a través de este artículo de Nadia Ghanem publicado en Arablit y que traduje al español para que contáramos con esta información en nuestro idioma.

Por cierto, el momento exacto en el que Rafik Schami pone en boca de Salman los motivos por los que no hay buenas novelas policíacas en el mundo árabe lo encontrarás de la página 245 a la 254 de la novela citada al comienzo de esta reseña. Ahí lo dejo por si te apetece echarle un ojo.


Muchas gracias por tu tiempo. Volvemos pronto con más. Quizá con un viaje por la literatura tunecina traducida al español.

Drones y clones: cartografiando la ciencia ficción palestina con Lindsey Moore

Traducción de una entrevista de M. Lynx Qualey a Lindsey Moore sobre la ciencia ficción en Palestina

Traduzco este artículo de Arablit por tres razones: primera, para tener acceso a esta información sobre el género de la ciencia ficción palestina en español; segunda, ver las conexiones que existen entre este género y la situación actual de los territorios ocupados y, tercera, considero importante llamar la atención sobre las diferentes formas en que se puede entender los géneros narrativos en función de la cultura que los produce. Como siempre, espero que sea de tu interés. 

La próxima semana, Lindsey Moore participará como ponente en la serie de charlas de PalREAD tituladas “Relocating the Map” donde los expertos debatirán sobre la obra Drones y Clones en Palestina.

A lo largo de su charla, Lindsey Moore responderá a algunas cuestiones relacionadas con la forma en la que se conceptualiza la distopia en el contexto literario de Palestina.

Entrevista

Tal y como la artista palestina Larissa Sansour remarcó en en una entrevista reciente, la situación palestina es ya una distopia (ya no tanto en sentido negativo, como se suele entender de forma general; si no, específicamente, como utopía invertida). ¿En qué se diferencia la ficción especulativa, en concreto la ficción distópica, en un panorama como el palestino de la producida en otros países donde este género narrativo se concibe como un “advertencia” de lo que podría ocurrir “si no hacemos XYZ”?

Lindsay Moore: La distopia, por lo general, sirve como artefacto literario con el que condensar y aglutinar tres peligros a los que hacemos frente: el totalitarismo, la tecnocracia y la tecnología cuyo uso llevado al extremo amenaza con alienarnos y diluirnos. Sin embargo, ¿quién es ese “nos” que nos atrae hacia al precipicio y nos hace alejarnos de él a un mismo tiempo? Los escritores palestinos lidian todos los días con una distopia en el presente real – el hartazgo y la deshumanización, los oprimen cada día en un no-estado carcelario.

Incluso en el sentido en el que tú estás preguntando, la distopia palestina también es distinta. En el texto paradigmático de Tomás Moro de 1516, Utopía es un lugar aislado al que se ha llevado a la fuerza a un grupo de personas. ¿Te suena de algo? Los escritores palestinos evocan una discronotopía, ya que se trata de una configuración espacio-temporal múltiple y jerarquizada condensada en un pequeño punto geográfico. No puedes ir al Cisjordania -en caso de que seas uno de los afortunados que puede hacerlo- y pasar por alto la impresión que te provoca contemplar en un lado de la calle un campo de refugiados y al otro, un asentamiento israelí; los rascacielos de Tel Aviv son perfectamente visibles desde las colinas de Cisjordania.

De modo que, si esta situación de “aquello en lo que no queremos convertirnos” es más que cercana a la realidad en el caso de los escritores palestinos, ¿qué caminos les quedan para especular sobre el futuro? Y me refiero a especular en su sentido estricto porque la situación palestina está lejos de la certidumbre.

Algunos críticos sugieren que la especulación o ciencia ficción es un género impuesto desde fuera en la literatura árabe; algo que los occidentales quieren ver en los recovecos de la tradición literaria árabe. ¿Qué piensas sobre estas dos posturas y cómo influyen en los escritores palestinos y su recepción?

LM: Esta es una cuestión complicada sobre la que necesitamos seguir investigando. No quiero hacer suposiciones acerca de las motivaciones de escritores o lectores, puesto que estas pueden ser diversas a un mismo tiempo; así como, inconscientes en parte. Hay un trabajo muy importante de defensa realizado por la literatura árabe (y la israelí): así, las motivaciones son tanto políticas como económicas y estas son las impulsoras para la captación de la audiencia internacional. Además, no podemos olvidar que la mayoría de los palestinos viven fuera de Palestina/Israel y, por tanto, muchos de ellos leen en inglés o en otras lenguas europeas.

Si nos fijamos en el desarrollo de la reproducción de Palestina a lo largo de varias áreas culturales, los tropos nacionales y las narrativas establecidas están cambiando, o, al menos, se percibe que están transcurriendo por otros derroteros. Larissa Sansur menciona, en la entrevista que has citado, que se resiste a la imperativa documentación cuando se trata de representar a Palestina: la autora se reafirma en el dominio sobre el lenguaje de la representación; no solo a nivel lingüístico, ya que juega con los códigos establecidos por los géneros y usa una superespeculación de los medios. ¿Por qué los palestinos no deberían escribir ciencia ficción?

Comma Press ofrece nuevas vías y posibilidades para adentrarnos en este debate sobre la autenticidad contra lo creado por el márketing con la intención de vender. Esta pequeña editorial independiente mantiene su credibilidad al tiempo que aglutina y reúne a escritores, editores y traductores entorno a historias palestinas que venden de forma muy eficiente.

Más allá de Ibtisam Azzem y su obra El libro de la desaparición y de la antología Palestina + 100, ¿sobre qué otros libros hablarás? ¿Cuál es el nexo de unión de todos estos textos?

LM: Palestina+100, está soberbiamente editado por Basma Ghalayini, se trata de una colección de historias muy rica y variada desde distintos puntos de vista: de la geografía, de la temática y del género. Por ejemplo, a través de El libro de la desaparición de Ibtisam Azem podemos formarnos una idea sobre el grado de especulación al que se puede llegar en Palestina en relación a la posibilidad de un futuro imposible. En La tercera guerra mundial de Ibrahim Nasrrallah (la traducción está al caer en inglés), trastocará el sentido que se tenga del futurismo palestino.

El dron come conmigo de Atef Abu Saif aparece aquí porque tiene unas características muy particulares: se presenta como un diario de testimonios y documentos, lo que sugiere un uso del texto escrito a mano como resistencia a la tecnología conectada. En cuanto a Larissa Sansour tiene una enorme influencia en cómo se concibe la narración especulativa – no solo a través de sus cortos, sino también a través de sus colaboraciones literarias como, por ejemplo, en La novela de Nonel y Vovel escrita a cuatro manos junto a Oreet Ashery.

Los nexos de unión entre ellas, desde mi punto de vista, son las paradojas palestinas; su compromiso con el futuro a pesar de vivir en un presente insostenible; enraizando en los ambiente locales y las experiencias que allí se viven allí al mismo tiempo que proyectan un futuro o evocan otro mundo u otras posibilidades.

¿Puedes avanzarnos alguna de las preguntas que piensan lanzar en la charla? ¿Con qué idea te gustaría que se quedara la audiencia?

LM: Me gustaría que reflexionaseis sobre las capacidades que tiene el género y el tipo de ideas que, tanto escritores como lectores, han ido forjando sobre la ciencia ficción palestina. Estoy realmente interesada en cómo se manipula el aspecto tiempo de estas narraciones -incluso el aspecto espacio-temporal, como he comentado anteriormente- que nos presenta la ciencia ficción palestina en distintos medios. Así mismo, deberíamos darle alguna vuelta al tiempo en el que se adscriben estos textos dentro de la historia: si hay una similitud en lo básico, cómo se adaptan las tendencias del género o cómo se configura el legado de la industria.


Espero que este artículo sobre el género de la ciencia ficción, nos recuerde que, ni siquiera cuando hablamos de géneros literarios, podemos dar nada por sentado. Que un género tenga determinadas características en una zona, no quiere decir que las cumpla en otras porque, quizá, la realidad que viven es otra. La literatura es una vía estupenda para conocer las realidades de los otros y compararlas con la nuestra.

Sobre los arabistas en “Pecados” de Emil Habibi

Extractos de la novela “Pecados” de Emil Habibi donde se habla de la situación de Palestina con respecto a Israel.

Ando estos días enfrascada en la lectura de Pecados de Emil Habibi, autor palestino nacido en Haifa en 1948. Es una obra muy irónica, llena de humor y surrealismo en la que se habla sobre la situación que viven los palestinos y su relación con Israel. Pero esto ya hablaré en otro artículo porque es una novela de la que se puede comentar mucho y, además, relacionar con otras obras.

Foto de la portada de Pecados, Emil Habibi

Hoy solo quiero dejar aquí unos extractos de la misma que describen la actitud de los arabistas y orientalistas, así como el papel que juegan en esta situación. Por lo general, en la novela, siempre forman parte de comités de expertos dedicados a estudiar alguna situación:

En el primer libro, en el capítulo titulado El ramzor (semáforo) menciona a los arabistas y orientalistas por primera vez. En este episodio se viene hablando de un OVNI, si queréis saber por qué no tendréis más remedio que leer la historia. Es en el transcurso de la investigación de lo ocurrido con el OVNI cuando aparece un profesor arabista que:

se acordó de que un suceso extraordinario había ocurrido en Oriente en tiempo pretérito y que estaba incluido en los cuentos de Las mil y una noches. Volvió al texto de este libro, lo transcribió y se empeñó en ponerlo en el dossier de la investigación acogiéndose a la atmósfera soporífera de Oriente.

Primer libro, El ramzor, pp. 49-50

Avanzando en la lectura, llegamos al segundo libro y vuelven a aparecer los arabistas y orientalistas:

Ijtayya, Ijtayya, Ijtayya.Este extraño nombre dio mucho que hablar a orientalistas y arabistas, causando alboroto académico que llevó al presidente de la comisión a suspender la investigación en torno a Abd al Karim, para efectuar una deliberación a puerta cerrada a fin de preservar la dignidad de la comisión a los ojos del pobre acusado, al cual se le impuso no ver del cuerpo de los miembro de la comisión más que sus horribles rostros, y no ver más que solo rostro cuya boca no tenía lengua sino una estaca. Con esta decisión, el presidente de la comisión salvaguardaba su prestigio ante sus subordinados e imaginaba que el alboroto académico, del cuál no entendía nada, era un asunto que quedaba fuera de su alcance. Había oído otros nombres árabes extraños antes de Ijtayya. Uno de los miembros, erudito en superficialidades, dijo que solo en la lengua árabe existían verbos en imperfectivo con función de nombres como Yahya y Yazid.

– Yaqut.

Soltó el presidente. Inmediatamente se reprochó a sí mismo, en mitad de la palabra, la precipitación con que la había dicho, de modo que se convirtió en “Yaquuuut” lo cual aumentó la incongruencia. Los demás fingieron ignorarla por respeto a la ignorancia del presidente, o por miedo a ser ellos los ignorantes.

Otro mencionó los nombres árabe en forma de imperativo tales como Kafa (basta) que es -dijo- uno de los nombres que se ponen a las niñas que nacen de un solo vientre después de otras tres o cuatro, con la esperanza de que El que Escucha y Responde atienda sus súplicas y les conceda un varón. También las llaman Tatayyur (pesimismo), Nihaya o Niha (fin).

En Pecados, Segundo libro, pp. 94

Una líneas más allá, vuelve a hablar de arabistas y orientalistas para decir lo siguiente:

Los orientalistas y arabistas dieron rienda suelta a sus plumas dañando nuestro legado cultural y desvirtuando nuestro pasado, hasta el punto de hacer creer a sus lectores que en toda la historia no hubo más período de ignorancia que el de la civilización árabe.

En Pecados, Segundo libro, pp. 95

Y hasta aquí estas citas sobre los arabistas y su trabajo. Obviamente, las he traído hasta aquí porque me han llamado mucho la atención al tiempo que me han divertido mucho a pesar de que no podemos decir que salgan (salgamos) muy bien parados.