“La tienda beduina” de Miral Al-Tahawi

La tienda beduina
Miral Al-Tahawi
Trad: Milagros Nuin
Editorial Seix Barral, Biblioteca Formentor

Dos días he tardado en leer este novela corta de Miral Al-Tahawi, escritora egipcia de origen beduino, que refleja cómo es la vida Fátima, hija del jefe de la tribu, en un aduar, un poblado beduino, situado en un oasis. Bueno, no solo nos retrata la vida de esta chica que cuando comienza la historia tiene cinco años; sino de todas las mujeres que aparecen en ella: su madre, su abuela, sus hermanas, las esclavas, las esclavas y la extranjera Anne.

Porque en este poblado beduino, la mayor parte del tiempo, quienes están presentes son las mujeres. Ya que los hombres se dedican a otros menesteres como el pastoreo, la caza o el comercio y, por tanto, pasan largas temporadas fuera del aduar. Tan solo el padre de Fátima que llega muy de tarde en tarde y Musallam, un pastor forman parte de la galería de personajes masculinos que se dejan ver en la historia.

Como ya hemos mencionado, quienes no salen fuera de este poblado ni a penas de sus casas son las mujeres de la familia. Viven confinadas, con los efectos que ello tiene sobre la salud mental de las habitantes de este lugar. Un lugar donde a ellas, por ser familia noble, viven entre riquezas y abundancias materiales pero tienen vetada la libertad de movimiento y de decisión.

Foto de la portada de la novela

Y esa situación termina por hacer mella en la salud mental, lo que se refleja en numerosos episodios de insomnio que sufre Fátima: “Yo cerraba los ojos pero suelo no descendía, lo que descendía era el insomnio”. No obstante, no solo el insomnio es producto de este confinamiento; también aparecen momentos donde la niña tiene ensoñaciones donde se relaciona con jinns (genios) que más bien serían, creo yo, una proyección de sus carencias afectivas y emocionales. Sin embargo, no solo vemos la tristeza y la desesperación en estas situaciones, además, la madre de Fátima, que parece no tener nombre queda reducida a una especie de presencia fantasmal que solo llora, se lamenta y sufre porque es imposible para ella alumbrar a un hijo varón.

No podemos perder tampoco de vista la figura de la abuela paterna de Fátima que se presenta como la guardiana de las tradiciones y de la idea de cómo comportarse y ser una mujer beduina. Así, se la caracteriza como una mujer cruel y despiadada que hostiga continuamente a la pequeña: “— Le he dicho que una sin un hombre es como un oasis sin pozo. Maldita sea esa desgraciada, déjala que se le rompa el cuello y la cabeza le caiga sobre el pecho. Déjala que se hunda en la calamidad”.

Fátima es una niña inquieta, curiosa y sensible que anhela salir de ese encierro en el que vive y en el que la acompañan las sirvientas de la casa, sus hermanas, su abuela y su madre, pero con el paso de los acontecimientos termina sumida en una profunda tristeza. Al principio, tiene la conciencia de que hay dos mundos: el de los muros del aduar hacia dentro y el de los campos que cultivan las campesinas a las que oye cantar y que ve trabajar vestidas con sus coloridos trajes.

Sin embargo, ni cuando consigue salir de ese mundo en el que ha vivido confinada para ir a ese otro mundo que Anne, un extranjera interesada en la vida beduina y en la cría de caballos, le ofrece, se siente libre.

Es una novela que, no solo trata la situación de la mujer beduina, es, además, un forma de conocer los usos y costumbres de estas gentes y su dura vida en el desierto. Es además, un texto bello y cargado de poesía con un estilo muy cercano al usado por las narradoras de historias. En ese sentido, aunque más extensos, me recuerdo a la forma de contar de Rabie Alameddine y Rafik Schami.

Si has tenido oportunidad de leerlo, me encantaría que me comentaras tus impresiones sobre tu lectura.

PD: la portada de la novela corresponde con una obra de la artista Huda Lutfi.

¡Muchas gracias por pasar por aquí!

5 títulos para leo autoras árabes de este octubre

Con motivo del #LeoAutorasOCT, me fui a rebuscar por el fondo bibliográfico de la Librería Alcaná en busca de obras escritas por autoras árabes. Quería curiosear qué había por allí. Y lo que encontré fue un paseo por distintos países árabes:

Ashour, Radwa; Granada, en Ediciones del Oriente y el Mediterráneo. Trad. por María Luz Comendador. Si quieres saber algo más sobre esta escritora egipcia casada con Murid Barguti (del cual también hay obra traducida al español por la misma editorial) y madre del poeta Tamim Barguthi, puedes echar un ojo aquí. Como nota breve, diré que su obra está incluida en el listado de las 100 mejores novelas árabes contemporáneas elaborada por la Unión de escritores árabes.

Alsanea, Rajaa; Chicas de Riad, en Emecé. Trad. Yvonne Fernández Sanitier. Esta obra no se pudo publicar en Arabia Saudí, lugar de origen de la autora, y vio la luz en Líbano hace 15 años. Como curiosidad, en la contraportada, se indica que: “la novela entró en el mercado negro a un precio diez veces superior al de las librerías y despertó un gran interés internacional, vendiéndose a once países”.

Djebar, Assia; Las noches de Estrasburgo, en Alfaguara. Trad. Manuel Serrat Crespo. La verdad, andaba buscan Sin habitación propia por aquello de que tengo por casa Una habitación propia de Virgina Wolf; pero esta tampoco me parece mala opción. En la contraportada: “Los conflictos de Thelja son los de la mujer musulmana, en doble lucha: para liberarse a sí misma de la dominación masculina y a su país del sometimiento a otras culturas. Y a su alrededor, las calles y las plazas donde se mezclan persona y confluyen historias”. También dejaré mis impresiones por aquí.

Al-Radi, Nuha; Los diarios de Bagdad, en Lumen. Traducida por Matuca Fernández de Villavicencio. Este, la vedad, se me cruzó en el camino. No lo tenía en mente. Simplemente, apareció entre los libros del listado, me llamó la atención y leí la ficha. Entonces, decidí que me parecía una obra interesante para incluir en mi biblioteca. Destacaría esta idea que aparece en la contraportada: “Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Contraportaa de Diarios de Bagdad.

Al-Tahawi, Miral, La tienda beduina, en Seix Barral. Traducida por Milagros Nuin. Esta novela también apareció delante de mi vista y no tuve más remedio que traérmela para casa. “Esta es la historia de Fátima, hija de una noble familia beduina. Los ojos de la joven, con su mirada infantil, describen las tradiciones de su pueblo y no olvidan la angustia y el desconsuelo que viven sus mujeres. Enfrentada a los suyos y buscando una escapatoria, el destino de Fátima tendrá un protagonista decisivo y espectacular: la manifestación de su locura.” Por cierto, esta va para el bingo de #LeoAutorasOCT

Con estas cinco novelas tengo para darme un viaje por Egipto, Arabia Saudí, Argelia y mi querida Granada de mano de las protagonistas. Te mantendré informada de este este viaje y te hablaré de las distintas paradas. Ahora, lo que no sé, es por dónde empezar. ¿Por cuál empezarías tú?

Leo autoras árabes (I)

¿Conoces la iniciativa #LeoAutoraOCT? Se trata de una propuesta surgida de un grupo de tuiteras conscientes de que se lee más literatura escrita por hombres que por mujeres y desean cambiarlo. Por esta razón, creyeron que era una idea estupenda dedicar el mes de octubre a hablar y promocionar obras escritas por féminas. Y, en esta casa, como puedes imaginar por el espacio que le vamos a dedicar, secundamos por completo la propuesta.

Por eso, si tienes cuenta en Twitter y quieres leer más historias escritas por mujeres y no sabes por dónde empezar, te invitamos a echarle un vistazo a la etiqueta #leoautorasOCT. Sigue la etiqueta y tendrás una buena cantidad de propuestas para ir corriendo a la librería y dejarte todo el sueldo del mes en libros para este invierno. Ya no tenemos excusa para conocer las historias de otras mujeres, no solo las que tenemos más cerca; sino también las que habitan en otros lugares, por lejanos que nos parezcan. 

Nuestras propuestas

En esta casa, vamos a proponerte, sobre todo, la lectura de autoras árabes porque es la especialidad de este hogar. Por este motivo, si sientes curiosidad o te apetece adentrarte en la literatura árabe a través de sus voces femeninas, quédate y date una vuelta por las sugerencias que haremos a continuación.

Antes de entrar en materia, aclaramos que la literatura árabe es toda aquella obra escrita en árabe: no obstante, actualmente también engloba a toda aquella obra producida por personas de origen árabe aunque no esté escrita en árabe. Por tanto, haremos mención aquí a escritoras de origen árabe que escriben en árabe pero también en francés, inglés, español, etc.  

Una vez hecha estas aclaraciones, vamos con las sugerencias que os hacemos desde esta casa a la que siempre estás invitada/o.  Te esperamos en un salón con un sofá lleno de cojines mullidos, té con menta o café especiado y dulces. Y, como no, con una gran cantidad de libros, que pare eso estamos aquí, para leer.

Lo cierto es que este año, sin ni siquiera darme cuenta, he dedicado mucho espacio de esta separata a escribir sobre voces femeninas de la literatura árabe. Por desgracia, no todas las obras o autoras de las que hablo han sido traducidas. Sin embargo, en esta casa consideramos que es mejor contar con información y apuntes sobre estas autoras que no tener nada.

Por tanto, si nos permites, vamos a hacer un breve repaso por la publicaciones que hemos hecho sobre escritoras árabes en esta separata árabe.

Comenzamos el año haciéndonos eco de una pequeña antología creada por los alumnos de Shadi Rohana donde recogen poemas de Amal Moussa, una escritora tunecina cuya obra no está traducida al español pero que puedes escuchar en Lyrikke Line; S’adiyya Mufarreh, kuwatí; Fawziyya Abu Jalid, Arabia Saudí y Warda Al-Yaziji, libanesa.

En el mes de febrero, dediqué un artículo a la escritora libanesa Hanan Al-Shaykh donde, además de recomendar la lectura de obras como Mujeres de arena y mirra, La historia de Zahra o Esto es Londres, hablo un poco de su trayectoria.

En el mes de marzo y con motivo de la conmemoración de su nacimiento, hablamos de La gran dama de la poesía palestina: Fadwa Tuqan. Si bien no hay una obra completa suya traducida al español, sí puedes pasearte por los enlaces que dejamos en el artículo.

Si te interesa conocer los postulados y las reivindicaciones del feminismo árabe, así como algunas de sus figuras más representativas, quizá te interese echar un vistazo a 10 + 1 mujeres árabes feministas y escritoras que deberías leer. Ahí hay una buena cantidad de propuestas para pasarte horas leyendo, indagando y aprendiendo.

Seguimos con el repaso y llegamos a otra propuesta, la lectura de la Trilogía Granada de Radwa Ashour. Esta escritora egipcia es muy prolija pero en español solo contamos con la traducción de su trilogía que nos habla de nuestro pasado andalusí.

Durante los meses de confinamiento, tuve la suerte de hacerme con varias joyas en la librería Alcaná y pude disfrutar de la lectura de La vejez y otros relatos de Latifa Al-Zayyat, una escritora y activista egipcia cuya obra recomiendo leer porque, a pesar de estar escrita en el siglo pasado, se deja leer muy bien en estos momentos. No encontrarás estos relatos, salvo que busques en alguna librería de viejo, pero sí sus memorias en Notas personales.

Otra obra que he leído últimamente y que me han encantado es Imagen, icono y promesa de Sahar Khalifeh. Esta autora palestina ganó el premio literario Naguib Mahfuz gracias a ella. Me gusta, sobre todo, porque es una novela de las que puedes leer y releer porque está llena de capas. Si no la encuentras, puedes leer Cactus porque también es de lo más recomendable para conocer la sociedad palestina, sus problemas y su lucha.

En penúltimo lugar, quiero hacer mención a uno de los descubrimientos que he hecho este año: la figura de Joyce Mansour. Una poeta egipcia que vivió en Francia durante muchos años y que compartió espacio e inquietudes literarias con los poetas modernistas.

Para terminar este repaso en el que he intentado seleccionar aquellos artículos donde aparecen obras que se pueden leer en español, quiero proponer también Escritoras árabes: 10 poetas para leer ya. De esas 10 autoras sugeridas, la que más obras tiene traducidas al español es Iman Mersal.

Aquí finalizan las propuestas, que no son pocas creo; aunque podrían ser muchas más. Aunque antes de cerrar este artículo, recomiendo estas reseñas que mi compañera Silvia R. Taberné porque seguro que también te gustarán:

El reverso de los demás de Kaouther Adimi y El feminismo sin adjetivos: ‘Siempre han hablado por nosotras’ de Najat El Hachmi

Espero que todas estas propuestas sean de tu interés. Si has leído o lees alguna, te invitamos a dejar tus comentarios e impresiones sobre ellas. Nos gusta saber qué os parecen estas sugerencias.

PD: Seguir a Silvia es buena idea, sobre todo, si te gustan los libros y la lectura ;).

En el día de Latifa Al-Zayyat: “su risa me sorprendió”

8 de Agosto

Por M. Lynx Qualey (Arablit)

Latifa Al-Zayyat fue una activista, feminista, escritora y crítica literaria egipcia muy conocida en su país natal. Nació el 8 de agosto de 1923.

Al-Zayyat publicó tres novelas, una colección de relatos breves, una obra de teatro, un libro de memorias y cuatro obras de crítica literaria, así como numerosas reseñas, ensayos y traducciones.

Nació en Damieta el 8 de agosto de 1923, en el seno de una familia de clase media egipcia, cuatoo años después de la revolución de 1919, momento en que Egipto conseguía cierto nivel de independencia con respecto del Reino Unido. Cuando su padre fue trasladado de Damieta a la ciudad de Mansour, ella estaba escolarizada en la guardería.

En sus memorias, Notas personales (trad. Rosario Montoro), narra su infancia, incluyendo cómo la marcó, a los 11 años, tanto la historia de dos asesinos en serie Raya y Sakina como las protestas y revueltas, que vivió desde el balcón de su casa, contra las ocupación imperialista británica . Ambos eventos, se convirtieron en dos momentos trascendentes de su vida.

Sophie Bennet traduce “Desde el balcón”:

Temblé tanto por las sensaciones de impotencia, de miseria, de opresión como por las balas de la policía que mataron a catorce manifestantes aquel día. Grité por la imposibilidad de actuar, grité porque no podía bajar a la calle para parar las balas que salían de aquellas negras armas. En ese momento, murió la niña y surgió -prematuramente- la mujer joven que fue consciente de que iría más allá de los muros de su casa y de su patria. Mi destino se decidió en aquel instante.

En 1942, Al-Zayyat ingresó en la Universidad de El Cairo. Allí, conoció a la pintora, activista y feminista Inji Afloatoun. A lo largo de la década de los cuarenta, Al-Zayyat se convirtió en una activista destacada dentro del movimiento estudiantil. Su novela más renombrada, La puerta abierta*, comienza su acción el 2 de agosto de 1946, durante una huelga. Aquí un fragmento de esta novela traducida al por Marilyn Booth (la versión en español es mía):

Las salas de cine, así como otros negocios fueron a la huelga. No circulaban ni los trenes ni los tranvías. Los coches de policía y las furgonetas se dispersaban por las calles llenos de soldados armados. Los escasos civiles que podía verse caminaban lentamente por la calle o estaban parados en los cruces, formando grupos de dos, tres o cuatro personas que conversaban.

La puerta abierta

Encarcelaron a Al-Zayyat por primera vez en 1949. Pasó cuatro meses en aislamiento. Después de que saliera de prisión, volvió de nuevo a estar sindicada, escribir y a estudiar. Se casó en 1952 con un crítico literario conservador renombrado; aún así, logró el doctorado en literatura inglesa en 1957. En ese etapa, se enfrascó en la escritura de La puerta abierta, publicada en 1960, y ejerció como docente.

A pesar de que esta novela fue muy celebrada en el momento de su publicación, no recibió ningún premio estatal. En el prólogo de la traducción de La puerta abierta, Marilyn Booth explica como la nominación al premio nacional fue apoyada por el voto unánime del jurado, según cuenta la misma Al-Zayyat. No obstante, La puerta abierta cuya narración está encuadrada en el movimiento anticolonial egipcio, nunca llegó a recibir el premio. Según Marilyn Booth, esto se debió a que ‘Abbas al-‘Aqqad (1889-1964) amenazó con dimitir a no ser que cambiaran el fallo del premio. Así, Al-‘Aqqad señaló posteriormente que Al-Zayyat había abusado del árabe coloquial egipcio en su obra, ya que no solo aparecía en los diálogos, sino que también lo hacía en los monólogos internos y el estilo indirecto.

A pesar de todo, esta obra fue todo un éxito y la adaptaron para el cine en 1963. Al-Zayyat escribió años después:

En este momento hay gente me considera, en general, una escritora de éxito y, quizá, si uno considera el trabajo que he hecho y todos mis logros, así es; sin embargo, yo me siento rota por dentro, incluso, si nadie, excepto yo, es consciente de esta devastación en mi interior.

Finalmente, Al-Zayyat se divorció en 1965 con lo que se libró de un matrimonio difícil. En 1966, según sus memorias, escribió una obra de teatro que tituló “Comprar y vender” que jamás vio la luz. Al igual que muchos escritores árabes de su generación, describió la guerra de 1967 como “un hito y un punto de inflexión en la vida, convirtiéndola así en un antes y un después de; dos vidas”.

No obstante, Al-Zayyat no abandonó nunca la escritura, el sindicalismo, la enseñanza y la difusión de sus opiniones. Regresó a prisión en 1981, a la edad de 58 años, por oponerse a la “cálida” relación que mantenía Sadat con el Estado de Israel. La joven escritora y activista Radwa Ashour habla sobre esta etapa en su novela metaficcional Espectros. En esta novela se presenta a una Latifa Al-Zayyat muy distinta de la que ella misma autodescribe en sus memorias. A continuación, un fragmento traducido por Barbara Romaine:

En mis primeros encuentros con Latifa Al-Zayyat, su risa me tomó por sorpresa. Esta mujer me sorprendía siempre con su continua, a veces abrupta, y estruendosa risa. Después, dejó de ocurrir, ya no me sorprendía, porque había empezado a querer a Latifa y a su risa. Sonreía constantemente, pero cuando me habló sobre su experiencia carcelaria, aún se río con más fuerza…. Latifa se reía tanto de sí misma como de sus compañeras de celda cuando contaba la historia como si se tratase de una comedia teatral -no como una comedia de humor negro, a pesar de la oscuridad de esa experiencia vital; sino como una magnífica comedia que presenta la cruda realidad sin adornarla con el miedo, la amargura y los pequeños rencores. De este modo, solo queda la luz y la transparencia en la historia, así como la capacidad humana para sobreponerse a las adversidades a través del humor.

Al-Zayyat escribió sus memorias antes, durante y después de estancia en prisión. También publicó una colección de cuentos, una novela corta y una novela. Al final, también fue ganadora de diversos premios literarios. En 1996, unos meses antes de morir, recibió el premio estatal de Literatura egipcia en la ceremonia inaugural del Premio Naguib Mahfuz. Murió de cáncer.

En el día de Radwa Ashour: 1 para leer y 10 para traducir

Artículo traducción/adaptación al panorama literario español del un artículo de M. Lynx Qualey sobre la obra de Radwa Ashour. Egipto.

Nota: el artículo original se titula Radwa Ashour day: 10 to read and 1 to translate por M. Lynx Qualey en Arablit, 
pero como en español solo tenemos una obra suya traducida, me ha parecido más oportuno modificar el encabezado. 

La novelista egipcia Radwa Ashour (1946-2004) fue una autora muy aclamada, así como activista, investigadora y profesora. Es una de las únicas 12 escritoras incluidas en el listado de los 100 mejores escritores de la literatura árabe contemporánea elaborada por la Unión de escritores árabes. La obra elegida para forma parte de esta lista fue Granada, una trilogía muy popular entre los lectores egipcios y de otros países de lengua árabe. Radwa Ashour’s 72nd Birthday

El año pasado, se hizo una recopilación de los artículos y charlas publicados en los últimos diez años de su vida y se publicó bajo el título: Todos los oprimidos tienen alas, que el periódico Al-Ahram consideró como uno de los mejores libros de 2019.

Maria Waner escribió tras la muerte de Ashour en 2014:

Radwa es una voz muy poderosa, fuerte, entre los escritores egipcios de la posguerra. Su integridad y su coraje son excepcionales. Toda su obra está sólidamente imbricada en la historia de sus país y la pasión que siente por ella se refleja en sus novelas.

Las novelas de Ashour no escamotean el tema político; más bien están llenas de personajes que se enfrentan a numerosas dificultades, ya estén ambientadas en Al-Ándalus, un lugar mítico, Palestina o el Egipto contemporánea.

La traductora Barbara Romain habla en un intercambio epistolar electrónico sobre las traducciones y la obra de Ashour:

De entre las características que adoro de la obra de Radwa está su coraje a la hora de enfrentarse a aquello que es impensable como las atrocidades a las que he hecho referencia hace un momento. En su obra hay una especie de apartado para sus sentimientos (como puedan ser, por ejemplo, sus decepciones en las relaciones familiares); sin embargo, no teme afrontar las verdades más ásperas y, por tanto, tampoco se las escatima al lector.

1 para leer

Granada en Ediciones del Oriente y Mediterráneo. Traducida por María Luz Comendador. Con esta novela, Ashour entra dentro de la lista de 100 mejores novelas árabes contemporáneas. En ella, se habla de Granada en la época de Cristóbal Colón -un momento de extrema persecución religiosa-; es una historia sobre libros, los amantes de estos y el librero Jaafar.

10 para traducir

La primera obra de Ashour es El viaje, que fue traducida al inglés por Michelle Hartman y publicada por Interlink Books en 2018. Esta es una novela de memorias de la escritora entre 1973 y 1975, época en la que esta escritora realizó su doctorado en la Universidad de Massachusetts sobre literatura afroamericana. En esta obra se mezclan las dificultades personales que vivió en EEUU, Palestina y Egipto. Desde ese punto de vista, se puede considerar que es una pionera en mostrar los EEUU a través de los ojos de una de las más grandes escritoras egipcias. Puedes leer un extracto en este enlace.

La breve pero encantadora Siraaj, traducida por Barbara Romain, es una obra que se diferencia del resto de sus narraciones: Se trata de la historia de una revuelta reprimida contra un despótico sultán que gobierna en una zona imaginaria situada en Yemen en una época cercana al siglo XIX. Es una fábula histórica o una historia fabulada hermosamente narrada y traducida a un inglés cálido por Romain. Es una novela de la que es muy fácil enamorarse. Aquí tienes un fragmento para que te hagas una idea.

Barbara Romain también ha traducido Espectros: dos novelas de meta-memorias relacionadas a través de personajes ficticios. Con ella ganó el premio Internacional de la Feria del Cairo, así como se presentó al Premio de Traducción Banipal. La narración alterna las historia de Radwa y Shagar: dos mujeres nacidas el mismo día; una profesora de historia y la otra de literatura.

Camiones azules, traducido también por Barbara Romain. Se trata de una novela de saga familar sobre el exilio, la política, el Egipto de entonces y el de ahora. En ella seguimos la vida de Nada, una chica franco-egipcia, activista, lo que sirve a la autora para contarnos lo que implica el activismo en el contexto vital de una persona; así como qué aporta al activismo la vida personal de cada una. En este enlace puedes leer un extracto.

Otra de las novelas más populares de Radwa Ashour es La mujer de Tantura, traducida por Ray Heikkinen. Una novela de historia familiar, Tantora sigue a una mujer palestina desde la época anterior a 1948 a través de los distintos exilios en los que vive: Líbano, Egipto y Dubái. Es una novela de esas que te rompe el corazón, ya que en ella se narra la tensa relación entre una madre con sus hijos exiliados. Es, además, un análisis de experiencia con los eventos de Shabra y Shatila. La mayor parte del encanto de esta novela radica en la relación que mantiene esta mujer con sus tres hijos, que tienen caracteres muy distintos. Puedes leer un fragmento aquí (ÁR/EN).

Dos historias cortas de Radwa Ashour: El hombre sentado en el parque está esperando y Él quiere que le rasuren el pelo, ambas traducidas por Emily Drumsta. La primera empieza así: “Al principio, no me había dado cuenta de que él estaba allí. Estaba absorta jugando con uno de los pequeños: me habría tirado la pelota, habría levantado la cabeza para seguir su trayectoria por encima de mí y, finalmente, habría corrido con los brazos abiertos para cogerla en el momento que cayese“.

También hay una obra suya muy interesante que pretende contestar a la pregunta: ¿Soy escritora? Esta se titula Mi experiencia como escritora traducida por Rebecca Porteous. De igual forma, si no tienes inconveniente con leer en Google books, tienes disponible El informe de la señora R en relación al último de la semana.

En Más pesado que Radwa, la escritora comparte su amor, cariño, sabiduría y autoconomiento que ha ido ensamblando a lo largo de su vida. La reseña que le dedican en Al-Ahram comienza así:

Radwa estaba despertándose de una operanción en EEUU, cuando supo que el presidente Hosni Mobarak había sido derrocado. A pesar de que estaba todavía bajo los efectos de la anestesia, no pudo evitar sonreír. Había llegado viva, como muchos de su generación, para ver este día.

Tras cuatro operaciones cerebrales, Radwa regresó con la salud suficiente como para ir a visitar la Plaza de Tahrir el 26 de mayo coincidiendo, casualmente, con la fecha de sus cumpleaños. En Más pesado que Radwa, comparte su triunfante derrota sobre la enfermedad entremezclándola con el empeño que había puesto la revolución egipcia en un viaje manchado por las sangre y las balas de los francotiradores.