“La tienda beduina” de Miral Al-Tahawi

La tienda beduina
Miral Al-Tahawi
Trad: Milagros Nuin
Editorial Seix Barral, Biblioteca Formentor

Dos días he tardado en leer este novela corta de Miral Al-Tahawi, escritora egipcia de origen beduino, que refleja cómo es la vida Fátima, hija del jefe de la tribu, en un aduar, un poblado beduino, situado en un oasis. Bueno, no solo nos retrata la vida de esta chica que cuando comienza la historia tiene cinco años; sino de todas las mujeres que aparecen en ella: su madre, su abuela, sus hermanas, las esclavas, las esclavas y la extranjera Anne.

Porque en este poblado beduino, la mayor parte del tiempo, quienes están presentes son las mujeres. Ya que los hombres se dedican a otros menesteres como el pastoreo, la caza o el comercio y, por tanto, pasan largas temporadas fuera del aduar. Tan solo el padre de Fátima que llega muy de tarde en tarde y Musallam, un pastor forman parte de la galería de personajes masculinos que se dejan ver en la historia.

Como ya hemos mencionado, quienes no salen fuera de este poblado ni a penas de sus casas son las mujeres de la familia. Viven confinadas, con los efectos que ello tiene sobre la salud mental de las habitantes de este lugar. Un lugar donde a ellas, por ser familia noble, viven entre riquezas y abundancias materiales pero tienen vetada la libertad de movimiento y de decisión.

Foto de la portada de la novela

Y esa situación termina por hacer mella en la salud mental, lo que se refleja en numerosos episodios de insomnio que sufre Fátima: “Yo cerraba los ojos pero suelo no descendía, lo que descendía era el insomnio”. No obstante, no solo el insomnio es producto de este confinamiento; también aparecen momentos donde la niña tiene ensoñaciones donde se relaciona con jinns (genios) que más bien serían, creo yo, una proyección de sus carencias afectivas y emocionales. Sin embargo, no solo vemos la tristeza y la desesperación en estas situaciones, además, la madre de Fátima, que parece no tener nombre queda reducida a una especie de presencia fantasmal que solo llora, se lamenta y sufre porque es imposible para ella alumbrar a un hijo varón.

No podemos perder tampoco de vista la figura de la abuela paterna de Fátima que se presenta como la guardiana de las tradiciones y de la idea de cómo comportarse y ser una mujer beduina. Así, se la caracteriza como una mujer cruel y despiadada que hostiga continuamente a la pequeña: “— Le he dicho que una sin un hombre es como un oasis sin pozo. Maldita sea esa desgraciada, déjala que se le rompa el cuello y la cabeza le caiga sobre el pecho. Déjala que se hunda en la calamidad”.

Fátima es una niña inquieta, curiosa y sensible que anhela salir de ese encierro en el que vive y en el que la acompañan las sirvientas de la casa, sus hermanas, su abuela y su madre, pero con el paso de los acontecimientos termina sumida en una profunda tristeza. Al principio, tiene la conciencia de que hay dos mundos: el de los muros del aduar hacia dentro y el de los campos que cultivan las campesinas a las que oye cantar y que ve trabajar vestidas con sus coloridos trajes.

Sin embargo, ni cuando consigue salir de ese mundo en el que ha vivido confinada para ir a ese otro mundo que Anne, un extranjera interesada en la vida beduina y en la cría de caballos, le ofrece, se siente libre.

Es una novela que, no solo trata la situación de la mujer beduina, es, además, un forma de conocer los usos y costumbres de estas gentes y su dura vida en el desierto. Es además, un texto bello y cargado de poesía con un estilo muy cercano al usado por las narradoras de historias. En ese sentido, aunque más extensos, me recuerdo a la forma de contar de Rabie Alameddine y Rafik Schami.

Si has tenido oportunidad de leerlo, me encantaría que me comentaras tus impresiones sobre tu lectura.

PD: la portada de la novela corresponde con una obra de la artista Huda Lutfi.

¡Muchas gracias por pasar por aquí!

5 títulos para leo autoras árabes de este octubre

Con motivo del #LeoAutorasOCT, me fui a rebuscar por el fondo bibliográfico de la Librería Alcaná en busca de obras escritas por autoras árabes. Quería curiosear qué había por allí. Y lo que encontré fue un paseo por distintos países árabes:

Ashour, Radwa; Granada, en Ediciones del Oriente y el Mediterráneo. Trad. por María Luz Comendador. Si quieres saber algo más sobre esta escritora egipcia casada con Murid Barguti (del cual también hay obra traducida al español por la misma editorial) y madre del poeta Tamim Barguthi, puedes echar un ojo aquí. Como nota breve, diré que su obra está incluida en el listado de las 100 mejores novelas árabes contemporáneas elaborada por la Unión de escritores árabes.

Alsanea, Rajaa; Chicas de Riad, en Emecé. Trad. Yvonne Fernández Sanitier. Esta obra no se pudo publicar en Arabia Saudí, lugar de origen de la autora, y vio la luz en Líbano hace 15 años. Como curiosidad, en la contraportada, se indica que: “la novela entró en el mercado negro a un precio diez veces superior al de las librerías y despertó un gran interés internacional, vendiéndose a once países”.

Djebar, Assia; Las noches de Estrasburgo, en Alfaguara. Trad. Manuel Serrat Crespo. La verdad, andaba buscan Sin habitación propia por aquello de que tengo por casa Una habitación propia de Virgina Wolf; pero esta tampoco me parece mala opción. En la contraportada: “Los conflictos de Thelja son los de la mujer musulmana, en doble lucha: para liberarse a sí misma de la dominación masculina y a su país del sometimiento a otras culturas. Y a su alrededor, las calles y las plazas donde se mezclan persona y confluyen historias”. También dejaré mis impresiones por aquí.

Al-Radi, Nuha; Los diarios de Bagdad, en Lumen. Traducida por Matuca Fernández de Villavicencio. Este, la vedad, se me cruzó en el camino. No lo tenía en mente. Simplemente, apareció entre los libros del listado, me llamó la atención y leí la ficha. Entonces, decidí que me parecía una obra interesante para incluir en mi biblioteca. Destacaría esta idea que aparece en la contraportada: “Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Solo cuando nos acercamos a la vida real, cuando nos tomamos el tiempo suficiente para compartir pan y palabras con quien nos parecía tan distinto, entonces el exotismo se diluye y nace la comprensión

Contraportaa de Diarios de Bagdad.

Al-Tahawi, Miral, La tienda beduina, en Seix Barral. Traducida por Milagros Nuin. Esta novela también apareció delante de mi vista y no tuve más remedio que traérmela para casa. “Esta es la historia de Fátima, hija de una noble familia beduina. Los ojos de la joven, con su mirada infantil, describen las tradiciones de su pueblo y no olvidan la angustia y el desconsuelo que viven sus mujeres. Enfrentada a los suyos y buscando una escapatoria, el destino de Fátima tendrá un protagonista decisivo y espectacular: la manifestación de su locura.” Por cierto, esta va para el bingo de #LeoAutorasOCT

Con estas cinco novelas tengo para darme un viaje por Egipto, Arabia Saudí, Argelia y mi querida Granada de mano de las protagonistas. Te mantendré informada de este este viaje y te hablaré de las distintas paradas. Ahora, lo que no sé, es por dónde empezar. ¿Por cuál empezarías tú?

‘Imagen, icono y promesa’ de Sahar Khalifeh

Ahora Jerusalén es otra: la histórica. Pero entonces Jerusalén era Mariam. ¡O quizá la ciudad es mi memoria y mi primer amor es historia!

p. 7

Imagen, icono y promesa es la novela con la que Sahar Khalifeh ganó en 2006 el prestigioso premio literario árabe Medalla Naguib Mahfuz. Esta reconocida y premiada escritora palestina con una larga lista de novelas publicadas nació en Nablús en 1941.

Su trayectoria está marcada por la lucha a favor de la causa palestina que, desde su punto de vista, es indisoluble de la lucha por los derechos de la mujer palestina. Ambas causas, en su opinión, están unidas y la consecución de la primera pasa por la obtención de la segunda.

Por ejemplo, en Imagen, icono y promesa, queda plasmada la opresión a la que está sometida la mujer a través de la protagonista Mariam. Esta mujer cristiana es juzgada y censurada socialmente por su comportamiento pasado y presente. Tanto es así que sus hermanos, que viven en Brasil, vuelven a Palestina para limpiar su honor. No obstante, Mariam no es la única personaje femenina en la novela que ilustra la situación de la mujer. Ya que, Sakina, otra de las protagonistas sufre y aguanta las palizas de su marido porque así lo dictan las tradiciones y nadie mueve un dedo hasta que llega Ibrahim.

Imagen, icono y promesa, además de la historia de amor de Mariam e Ibrahim, es una narración sobre la evolución de la causa Palestina desde sus inicios hasta comienzos del siglo XXI. De ahí que, a través de la memoria de Ibrahim, pasemos desde los primeros momentos en que la ilusión y la fuerza impulsaron la revolución para devenir en el desgaste y en la decepción del final por no haber conseguido ninguno de los objetivos iniciales a pesar de los años transcurridos.

Todo ello se plantea a través de una narración dividida en tres parte: Imagen, el momento del romanticismo y de los inicios de la lucha de la causa palestina. Icono, una etapa de balance y valoración de los resultados de esa lucha y, finalmente, promesa. Una promesa que todavía estar por cumplir y que, a la luz de los últimos acontecimientos y de la normalización de las relaciones de los estados del Golfo con Israel, está más lejos que nunca su materialización.

Por tanto, es una novela que gustará, creo yo, a quien quiera conocer la evolución de la causa palestina. También para quien quiera conocer las reivindicaciones, aspiraciones y sinsabores del pueblo palestino. Así como, a quienes deseen conocer la ciudad de Jerusalén tanto desde el punto de vista físico y sensorial gracias a la descripción de sus calles y sus gentes, como desde el punto de vista sentimental.

Para saber más sobre Sahar Khalifeh

Sahar Khalifeh on Women and Education en Lithub

‘Tres días en Yemen’ en Cuentos ciertos e inciertos de Mahfuz

Los ulemas hablaron del futuro del Yemen que se prometía del todo glorioso; de la juventud revolucionaria que creía en el progreso; de la creencia en los responsables yemeníes en la necesidad de la reformas, al par de la guerra sin demoras”

En ‘Tres días en el Yemen’ en Cuentos ciertos e Inciertos de Naguib Mahfuz p.127

Parte de mis tardes del mes de junio han consistido en pasearme por los 11 cuentos que conforman antología de relatos de Naguib Mahfuz “Cuentos ciertos e inciertos, que por desgracia, está descatalogada. Si te interesa, pásate por una librería de segunda mano para intentar hacerte con ella. Yo conseguí en Librería Alcaná la mía: está publicada por Edhasa en 1993. Los traductores fueron Marcelino Villegas y María Jesús Viguera.

La cuestión es que, a través de esos 11 relatos, Mahfuz te lleva por El Egipto de su tiempo y, por supuesto, te habla de aquello que le era cotidiano. No en vano, queda constancia en estos cuentos su etapa como guionista en la poderos industria cinematográfica egipcia en Bonitos Compromisos. También quedan plasmadas sus ideas sobre  cuestiones religiosas en Jardín de infancia; así como, aparece la denuncia social en relación a la situación política o de la justicia del país. 

Como estoy segura de que puedo ampliar la lectura de cada uno de 11 cuentos breves tanto como quiera si le dedico de tiempo, es lo que voy a hacer, por ejemplo, con este Tres días en Yemen. ¿Por qué he elegido este en concreto hoy? Primero porque es un país que en la actualidad está viviendo una guerra y sus consecuencias: muerte, destrucción, hambre, enfermedades, etc., ante la pasividad de la comunidad internacional. Allí están peleándose las potencias de la zona y haciendo todo lo posible para esquilmar lo que alguna vez fue la Arabia Feliz

Sed bienvenidos, que lo paséis bien en este revuelto país hermano. En él encontraréis una belleza y un encanto innegables”. p. 189

En ‘Tres días en el Yemen’ en Cuentos ciertos e inciertos, Naguib Mahfuz p. 189

Como no conocía el marco histórico donde acontece esta narración breve, no tuve más remedio que documentarlo para aprender un poco más. Así, he descubierto que Egipto apoyó junto a la URSS al bando yemení del norte contra el bando del sur que estaba todavía en la órbita de la Gran Bretaña colonial. Este es justo el contexto histórico donde transcurre este relato donde un literato y un soldado viajan a este país por el mismo motivo, la guerra; aunque con misiones totalmente diferentes: el literato va a conocer el ideario de la revolución y el soldado a luchar en el frente. Como puedes imaginar, las suertes de cada uno de ellos serán totalmente diferentes. Y, como de guerras hablamos, dejo aquí unas reflexiones del literato al respecto:

– La guerra… es la guerra.

– El oficio más viejo del mundo.

– En esta ocasión ha sido declarada en pro de la liberación y la    libertad.

– La guerra, como todo acontecimiento crítico, nos hace afrontar los enigmas de la existencia cara a cara. (p. 190)

En ‘Tres días en el Yemen’ en Cuentos ciertos e Inciertos de Naguib Mahfuz p. 189

Este cuento, me ha llevado a preguntarme si podemos llevarnos a casa alguna obra literaria yemení o si hay literatura que hable sobre este país en las librerías, y no me refiero a guías de viaje. Por eso, como suelo hacer, hice una búsqueda a ver qué encontraba para reunirlo aquí. 

En cuanto a la literatura, por el momento, no he encontrado referencias de ninguna obra yemení traducida al español pero dejo un enlace a Arablit donde M. Lynx Qualey sugiere la obra de seis literatos de este país. (Quizá, debiera traducirlo)


Espero que este artículo sirva, por un lado, para animarte a leer estos 11 Cuentos ciertos e inciertos de Mahfuz y, por otro, para saber un poquito más sobre Yemen, un país muy castigado por las guerras y el hambre. 

Sobre los arabistas en “Pecados” de Emil Habibi

Extractos de la novela “Pecados” de Emil Habibi donde se habla de la situación de Palestina con respecto a Israel.

Ando estos días enfrascada en la lectura de Pecados de Emil Habibi, autor palestino nacido en Haifa en 1948. Es una obra muy irónica, llena de humor y surrealismo en la que se habla sobre la situación que viven los palestinos y su relación con Israel. Pero esto ya hablaré en otro artículo porque es una novela de la que se puede comentar mucho y, además, relacionar con otras obras.

Foto de la portada de Pecados, Emil Habibi

Hoy solo quiero dejar aquí unos extractos de la misma que describen la actitud de los arabistas y orientalistas, así como el papel que juegan en esta situación. Por lo general, en la novela, siempre forman parte de comités de expertos dedicados a estudiar alguna situación:

En el primer libro, en el capítulo titulado El ramzor (semáforo) menciona a los arabistas y orientalistas por primera vez. En este episodio se viene hablando de un OVNI, si queréis saber por qué no tendréis más remedio que leer la historia. Es en el transcurso de la investigación de lo ocurrido con el OVNI cuando aparece un profesor arabista que:

se acordó de que un suceso extraordinario había ocurrido en Oriente en tiempo pretérito y que estaba incluido en los cuentos de Las mil y una noches. Volvió al texto de este libro, lo transcribió y se empeñó en ponerlo en el dossier de la investigación acogiéndose a la atmósfera soporífera de Oriente.

Primer libro, El ramzor, pp. 49-50

Avanzando en la lectura, llegamos al segundo libro y vuelven a aparecer los arabistas y orientalistas:

Ijtayya, Ijtayya, Ijtayya.Este extraño nombre dio mucho que hablar a orientalistas y arabistas, causando alboroto académico que llevó al presidente de la comisión a suspender la investigación en torno a Abd al Karim, para efectuar una deliberación a puerta cerrada a fin de preservar la dignidad de la comisión a los ojos del pobre acusado, al cual se le impuso no ver del cuerpo de los miembro de la comisión más que sus horribles rostros, y no ver más que solo rostro cuya boca no tenía lengua sino una estaca. Con esta decisión, el presidente de la comisión salvaguardaba su prestigio ante sus subordinados e imaginaba que el alboroto académico, del cuál no entendía nada, era un asunto que quedaba fuera de su alcance. Había oído otros nombres árabes extraños antes de Ijtayya. Uno de los miembros, erudito en superficialidades, dijo que solo en la lengua árabe existían verbos en imperfectivo con función de nombres como Yahya y Yazid.

– Yaqut.

Soltó el presidente. Inmediatamente se reprochó a sí mismo, en mitad de la palabra, la precipitación con que la había dicho, de modo que se convirtió en “Yaquuuut” lo cual aumentó la incongruencia. Los demás fingieron ignorarla por respeto a la ignorancia del presidente, o por miedo a ser ellos los ignorantes.

Otro mencionó los nombres árabe en forma de imperativo tales como Kafa (basta) que es -dijo- uno de los nombres que se ponen a las niñas que nacen de un solo vientre después de otras tres o cuatro, con la esperanza de que El que Escucha y Responde atienda sus súplicas y les conceda un varón. También las llaman Tatayyur (pesimismo), Nihaya o Niha (fin).

En Pecados, Segundo libro, pp. 94

Una líneas más allá, vuelve a hablar de arabistas y orientalistas para decir lo siguiente:

Los orientalistas y arabistas dieron rienda suelta a sus plumas dañando nuestro legado cultural y desvirtuando nuestro pasado, hasta el punto de hacer creer a sus lectores que en toda la historia no hubo más período de ignorancia que el de la civilización árabe.

En Pecados, Segundo libro, pp. 95

Y hasta aquí estas citas sobre los arabistas y su trabajo. Obviamente, las he traído hasta aquí porque me han llamado mucho la atención al tiempo que me han divertido mucho a pesar de que no podemos decir que salgan (salgamos) muy bien parados.