¿Por qué leer literatura árabe?

Para responder a esta pregunta, me he inspirado en el famoso concurso «1,2,3… Responda otra vez» que formó parte de mi infancia. En aquel concurso creado por el genio Chicho Ibáñez Serrador, los concursantes tenían que conseguir puntos para pasar a la subasta dando la mayor cantidad de respuestas a la cuestión planteada por la presentadora. Así que, vamos allá.

Motivos para leer literatura árabe, «1,2,3, Responda otra vez»:

  1. Descubrir nuestro pasado común. Las huellas e influencias que ha dejado la cultura árabe en la cultura española y, más concretamente en la literaturas son más que evidente. Veánse, por ejemplo, las jarchas y zéjeles que se estudian como parte de nuestro género lírico en la Edad Media o la relación clara que existe entre la literatura picaresca árabe y la producida en nuestra cultura.
  2. Conocer mejor a nuestros vecinos. Somos vecinos, puerta con puerta, del mundo árabe y, si queremos tener una relación de buena vecindad, lo mejor es que nos conozcamos. El temor suele surgir de lo desconocido y este se disipa rápidamente cuando reconoces al otro, ¿verdad?
  3. Tener una fuente inagotable de experimentación que te permite ponerte en el lugar del otro.
  4. Conocer la diversidad del mundo árabe. La extensión del mundo árabe te permite hacer un viaje a lo largo y ancho de una zona geográfica que abarca 22 países. Por tanto, es una zona de la que se podrán decir muchas cosas menos que es homogénea.
  5. Descubrir que el mundo árabe no es un lugar oscuro ni inmóvil anclado en el pasado. Como toda sociedad, se mueve, está viva. La gente pide cambios a nivel político reclamando más democracia y el fin de las tiranías. Exigen acabar con la corrupción. Se denuncian los crímenes de honor. Se habla sobre la situación de los inmigrantes en algunas zonas, etc. Todos estos temas, puedes encontrarlos en los libros.
  6. Tomar conciencia de los problemas y reivindicaciones de las distintas sociedades árabes en función del país de origen de la obra.
  7. Conocer la situación, problemas y demandas de aquellos que originarios del mundo árabe viven con nosotros. ¿A qué se enfrentan cada día? ¿Cómo es su vida cotidiana?
  8. Familiarizarse con los paisajes que conforman el imaginario colectivo de estos países. Indudablemente, el entorno en el que crecemos y los paisajes que nos rodean son nuestros referentes y, por tanto, una de las formas a partir de las que interpretamos el mundo.
  9. Conocer la gastronomía. La comida que preparamos, los ingredientes que usamos el proceso de elaboración y los rituales que creamos en torno a ella marcan nuestro comportamiento. Por ejemplo, no es lo mismo sentarse en una mesa y que cada comensal tenga su plato y sus cubierto que que todos se sienten en torno a una mesa y se coma con las manos.
  10. Familiarizarte con los usos y costumbres del país de donde sea originaria el autor. En las novelas aparecen dibujadas explicaciones sobre las costumbres y usos de las culturas que las generan. Por eso, a través de las páginas de un libro conocerás cómo se celebran bodas, funerales, comidas familiares, cómo se saludan las personas conocidas y qué hacer cuando te encuentras con un desconocido.
  11. Conocer los códigos de vestimenta. No tengo muy claro si el hábito hace el monje, como dice el refrán español, pero está claro que la vestimenta es un reflejo de nuestro estilos de vida, de nuestras creencias y de las modas.
  12. Aumentar tu conocimiento sobre literatura árabe, en general, y la universal, en particular. Es rara la obra literaria árabe donde no aparezcan menciones o bien a la literatura clásica árabe o otras literaturas. Por tanto, es raro que salgas de la lectura de una obra árabe sin alguna referencia o algún hilo del que tirar.
  13. Darnos cuenta de que, quizá, no somos tan distintos si rascamos más allá de aquello que nos envuelve. Los seres humanos tenemos problemas muy similares: ausencia de libertad, el deseo de tener una vida cómoda, llena de salud y sin problemas económicos. Huimos de los conflictos y queremos ponernos a salvo. Y la vida se convierte en una lucha por conseguir todo estos.
  14. Que no nos la den con queso. Cuanto más conoces al otro, mejor puedes comprender sus situación y menos pueden engañarte. A lo mejor, no todo es como nos lo cuentan.
  15. Porque es una forma distinta de conocer la historia y el devenir de estos pueblos sin tener que aprender listados de personalidades, políticos o escritores que, a lo mejor, de memoria se te olvidan.
  16. Porque el enfoque y los temas que plantean arrojan luz sobre momentos de la historia de estos países que no son suficientemente conocidos. Prueba de ello son las novelas que fueron nominadas este año al IPAF.

Podría seguir dándote motivos para leer literatura árabe. Sin embargo, paro aquí y te pido que compartas los tuyo, ¿lees literatura árabe? ¿por qué te gusta? ¿Has pensado empezar a leerla?

Arabista nómada

Me llamo Thais Pintor y soy salmantina, ahora afincada en Túnez. Estudiar árabe en España fue "fácil". Ahora comienza la nueva aventura: vivir en árabe.

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