Algo que me hubiera gustado saber antes de aprender árabe

Si tuviera que estudiar árabe ahora, sin duda, lo haría de forma diferente (bien es verdad que ahora tengo la perspectiva docente de la enseñanza/aprendizaje de un idioma). Sería totalmente diferente, no solo porque ahora tengo más herramientas, sino porque, simplemente, ahora sé mucho más sobre este idioma. A lo mejor, asombra esta afirmación viniendo de una licenciada en filología árabe, pero, si conoces los entresijos de esta formación, quizá no te parezca tan descabellado.

Cuando llegué a la facultad en 1997, como ya conté, no sabía ni papa de árabe. Con toda la ingenuidad del mundo, creí que iba a aprender un instrumento de comunicación nuevo. Los profesores que allí había seguro que me guiarían bien. Sin embargo, me di bruces con una lengua, el árabe estándar, que, si bien se usa en determinados ámbitos, no es, ni de lejos, la lengua de la vida cotidiana. En aquellos momentos, hubiera agradecido que, antes de empezar a enseñarme el alifato, me hubieran contado lo que se aclara en este vídeo.

MatarTV

Creo que esta sencilla explicación de la realidad lingüística del árabe, me hubiera situado en el lugar correcto. De este modo, hubiera tenido una idea más exacta del panorama y de la complejidad del idioma que iba a aprender. Quizá, así hubiera invertido mis esfuerzos de una forma más adecuada y me habría administrado más sabiamente para lograr moverme entre el registro lingüístico formal que te permite leer una novela o realizar un escrito formal y el registro lingüístico coloquial con el que ir al médico, ver una serie o desagañitarme cantando mi canción favorita mientras ando de limpieza casera, por poner algún ejemplo. Al fin y al cabo, un hablante competente de cualquier lengua es capaz de ajustar su registro en función de la situación comunicativa en la que se encuentra.

Reflexiono sobre estos temas porque, como licenciada en filología árabe, me hubiera gustado, por ejemplo, salir de la facultad teniendo la capacidad de leer una novela en árabe. ¿No es acaso una habilidad básica para alguien que estudia literatura árabe? He tardado años en poder leer una novela árabe y sigo insistiendo porque aspiro a tener un nivel de lectura similar al que tengo en mi lengua materna. ¿Cómo conseguirlo? Pues leyendo. Porque leer no es simplemente juntar letras y, hala, a volar.

¿No se trata de conseguir hablantes competentes? ¿Se consiguen con la situación actual de la enseñanza/aprendizaje del árabe?

Quizá, habría que redefinir el objeto de enseñanza/aprendizaje para conseguir que la enseñanza de un árabe real y no esa especie de lengua artificial que se enseña/aprende en la facultad. Porque cuando consigues afinarlo y tener claro qué estás enseñando/aprendiendo, puedes pasar a pensar en cómo lo estás enseñando/aprendiendo.

Por cierto, aconsejo a quien esté interesado en este negociado de la enseñanza del árabe que se dé una vuelta por la cuenta de Anís del moro y preste atención a lo que allí se dice o comenta. Ojalá, este tema suscitara debate y se hablara más sobre este tema porque contribuiría a la mejora de la situación.

He venido aquí a hablar de raíces

El otro día aparecí con una nota sobre un diccionario en línea para consultar palabras de cualquier variedad de árabe. Yo estaba muy feliz. Por supuesto, es una herramienta en construcción y no parece que la haya detrás la mano de un filólogo/a; sin embargo, como dije, puede sacarte de alguna duda que otra. Es útil para salir del paso.

Ahora podría decir eso de: no creerás lo que pasó a continuación (ja,ja,ja). Seguro que te lo estás preguntando… Pues sigue, que te lo cuento.

Descubrí que aquello que siempre he escuchado desde que empecé a a estudiar árabe podía ser un error de bulto; una confusión o una mala descripción del funcionamiento del árabe por parte de los estudiosos del árabe. (Este es el momento en que te quedas con cara de horror; sí, lo sé. A mí me pasó lo mismo). En ese instante, me vino a la cabeza el meme con la imagen de una pintada que deambula por las redes sociales: “emosido engañados, arabistas”. (El “arabistas” se lo añado yo porque me parece que queda bien, ¿o no?).

En mi infinita ingenuidad, yo había escrito: “buscaba la raíz de la que provenía” y Antonio Giménez Reíllo me preguntó en los comentarios: “¿y por qué tiene que derivar de una raíz?”. Me tuve que frotar los ojos, oye. “¿No se puede hablar de raíces? Entonces, Antonio te deja un enlace maravilloso que, después de un primer vistazo, me pregunté por qué nadie me explicó esto antes?

Ahora mismo estoy leyendo el artículo de Pierre Larcher que me enlazó Antonio Giménez Reíllo sobre por qué hablar de raíces en relación a la semántica árabe no es adecuado; es un ejercicio magnífico de desaprendizaje y esclarecimiento mental. Confieso que, cuando hoy hablar de raíces al comienzo de la carrera, no me pareció chocante. Al fin y al cabo, en castellano también dividimos las palabras en lexemas, morfemas y/o derivamos las palabras, salvo aquellas que son invariables (he simplificado mucho, lo sé). Sin embargo, no ocurre lo mismo con el árabe cuando hablamos de él como lengua extranjera. (No es lo mismo una gramática de L1 que de LE; aunque ambas describen la misma realidad, no están dirigidas al mismo público. Bueno, ya estoy pensando en voz alta otra vez).

Ahora entiendo la confusión tan grande que sentía cuando buscaba en el diccionario bilingüe y me encontraba con que una palabra podía significar algo y su contrario al mismo tiempo. Como nadie pudo explicármelo en su momento, terminé por aceptar que era así y punto (tantas son las materias que se aprenden así que una más no importaba).

En fin, cuando consiga tener unos pensamientos y reflexiones decentes que enseñarle al mundo sobre mi desaprendizaje en relación a las raíces en árabe, los traeré aquí por si son de utilidad para alguien. ¿Por qué hacer esta tarea si nada tengo que ver con el mundo académico? Por orgullo y por hacerme la vida más fácil.

¿Hablar fusha en la vida diaria?

Hoy me he topado con este vídeo de Intisar Albatsh, gazatí, donde nos cuenta que ella utiliza el árabe fusha en su vida cotidiana, lo que es toda una proeza; una rareza porque esta variedad de árabe es la más culta y, por tanto, es extrañísimo que se utilice, por ejemplo, para hacer la compra diaria.

Tan peculiar es en el mundo árabe que le han dedicado esta pieza informativa. Por eso, no me he podido resistir a postearlo aquí. Desde mi punto de vista, ejemplifica muy bien lo que ocurre cuando usas el fusha para comunicarte y cómo no está de más aprender un dialecto árabe, el que quieras (ya sabes que tienes 22 opciones).

¿Cuál crees que es la reacción de los arabófonos que se usan el dialecto? En el inicio la escucharás aclarar que no estás viendo una serie mexicana doblada al árabe fusha; sino que se trata de su vida cotidiana.

Aquí dejo un enlace que amplía un poco más la información sobre esta joven estudiante palestina.

PD: Últimamente he visto un serie turca subtitulada en árabe fusha y tengo que confesar que, después de haber visto varias dobladas al dialecto levantino, me parecía de lo más extraño. Así, de alguna forma, puedo compartir la extrañeza con la que estas personas miran a esta chica que les habla en fusha. De alguna forma, la equiparo a la que sentiríamos los españoles si hablásemos en nuestra vida cotidiana del mismo modo que se escribe en un registro formal.

Dialectos o variedades del árabe

Ya he contado en Mi alfabetización en árabe algunas de mis penas con respecto al aprendizaje de este hermosísimo idioma (que te recomiendo aprender). Una de esas penas es que me iniciaron en él a través de la escritura y no de la oralidad. Viendo lo visto y con la perspectiva de los años, hubiera sido más útil.

¿Cuál es el problema de aprender así el árabe? Que te cuesta la vida entera alcanzar cierta competencia comunicativa porque, al no tener conciencia fonológica ni fonética, imagínate el cacao mental que se organiza en el cerebro. En el caso de la escritura, no se trata solamente de aprender a trazar grafías y asociarlas con el sonido que ya conoces como ocurre en tu L1 cuando eres una criatura; sino que, además, necesitas aprender el sonido al mismo tiempo que la grafía porque lo desconoces; doble trabajo y sobrecarga cognitiva.

La cuestión es que, cuando por fin, después de miles de años y la ayuda de todos los dioses del Olimpo, consigues comprender el árabe estándar, te lanzas a decir algo y qué ocurre. Pues que tu hablar es ortopédico y te comunicas con los demás cual locutora de la tele. Ese es el momento en que tienes una epifanía y te das cuentas de que necesitas aprender un dialecto o, si lo prefieres, una variedad de árabe (tienes 22 países entre los que elegir). Hay quien te dirá que te lances de cabeza a por el levantino porque es el más similar al árabe clásico y otros, que elijas el dariya marroquí por proximad. Para gustos los colores. En realidad, aprende el que te haga sentir más cómoda. De cualquier modo y sea como sea, necesitas aprender un dialecto porque es el instrumento básico con el que desarrollarte en la vida cotidiana.

Confieso que esta parte me parece divertida porque es el momento en que puedes empezar a distinguir los distintos acentos y hablares del mundo árabe. Aquí también te das cuenta de que en este aspecto guarda similitudes con el español y todas sus variantes.

La ventaja hoy día es que hay multitud de youtubers árabes que se retan entre ellos para comprobar si son capaces de comprenderse. Bueno, estoy tiene que ver con la idea de que un egipcio no puede comprender a un marroquí.

Eso sí, parece que el marroquí es uno de los dialectos que más difíciles les resultan en general y el que más sorpresa genera.

Arabia Saudí/Marruecos

Fahad Sal, saudí, tiene un serie de vídeos donde arabófonos de distintos países árabes le retan a que adivine el significado de palabras habituales en su dialecto. Mira, aunque sea por diversión y entretenimiento, merece la pena verlos. Además, de paso, se aprende un poquito.

En lo vídeos verás que se propone una palabra dialectal y Fahad Sal intenta adivinarla con la ayuda del invitado. Este último utiliza la palabra dentro de una frase y un contexto para facilitarle que adivine el significado. Esto es una estrategia de comunicación útil para cualquier persona tanto en su L1 como en su L2 o LE. Por tanto, realizar juegos similares al tabú para desarrollar esta estrategia de comunicación es muy provechoso.

Marroquí

Dialecto argelino

Dialecto kwaití

Variedad saudí de Yeddah

Aquí

Recursos: Los manuales de árabe que tengo por casa

Que sí, que el título es poco glamuroso, pero funcionaré con él de momento. De todos modos, lo único que quiero dejar en este cuaderno es la relación de materiales que usé para aprender árabe; algunos seleccionados por mis compañeros y yo y otros, recomendados por los profesores o sacados de los viajes a Túnez o Marruecos.

Las siguientes ideas están construidas a partir de recuerdos y fragmentos. No hago aquí un análisis exhaustivo de los materiales, pero me parece que sería un ejercicio beneficioso desde el punto de vista didáctico. Se aprender mucho de observar los criterios y objetivos con los que se han diseñado los ejercicios. (Puede que ya lo haya hecho alguien antes. Si es así, dímelo).

A algunos estudiantes de este idioma nos tocó, en su momento, confeccionarnos nuestro propio currículo y lo más sencillo era recurrir a los manuales existentes (los manuales a veces son muy útiles. Todo depende de lo que hagas con ellos). El obstáculo en este caso es que, como estudiante, quizá te falte criterio para decidir si el material es adecuado para ti o no. Por lo general, ese suele ser trabajo del profesor que, en función de los grupos y los niveles, lleva al aula un material lo suficientemente fácil para que pueda resolverse y lo suficientemente difícil para que represente un reto y el alumno no se aburra.

Así que, esto es la historia de un aprendizaje de “Hágaselo Usted mismo/a” con las ideas que habías ido tomando de aquí y de allá a partir de los muchísimos años que has pasado en clase como alumna (aunque, por cierto, no tienen por qué ser el mejor modelo a seguir).

No voy a hacer aquí un análisis de materiales porque eso requeriría que los cogiera uno a uno para enumerar ventajas e inconvenientes; así como explicar cuál es el enfoque metodológico que sustenta a cada uno de ellos. Es más, para realizar este trabajo sería provechoso contar con la guía para el profesor. Si tuviera que comprarlos ahora, me haría con ella también.

Al grano, ahí va el listado de manuales que usé para aprende árabe

  • Kitab Al-Asisi fi taalumn al-aarabia li-gair natiqin bi-ha (Por Dios, perdonad la pésima transcripción porque todavía no he averiguado cómo puedo hacerla aquí (Si alguien que pase por aquí tiene a bien contármelo, estupendo. Todo lo que sea aprender y mejorar es bienvenido en esta casa). Este manual tiene tres partes y, la verdad, lo adoraba. En su momento me gustó mucho que tuviera tanto los enunciados de los ejercicios como las explicaciones gramaticales en árabe. Los manuales con los que había lidiado hasta ese momento tenían enunciados en francés o inglés y, sinceramente, no me pareció nunca lo más adecuado para alguien que empieza y que, además, no tiene como lengua materna ninguno de esos dos idiomas. Me topé con estos manuales durante mi primer verano tunecino, en aquel tenderete que montaba una librería en la entrada del Institut Bourghiba. Hojeándolos, nos pareció una buena inversión. Por eso, compramos los tres volúmenes entre tres compañeras y los compartimos. He pasado muchas tardes estudiando árabe con ese libro y me fue de mucha ayuda.

De todos los manuales que tengo, este es, con diferencia, el que más me gusta por el planteamiento y el formato. Creo que es muy útil como material extra, de apoyo o para estudiar por tu cuenta. (Bueno, ese fue el uso que le di yo. Ningún profesor de árabe me impartió clase basándose en él. Si hubiera sido así, quizá la perspectiva fuese otra).

  • Al-aarabia al-mu3asira. Este es el manual que usaban en el Institut Bourghiba de Langues Vivantes de Túnez. Muchos arabistas pasamos por allí y tenemos nuestro primer contacto con el árabe hablado en los zocos de la medina de esta ciudad. Este manual está diseñado y pensado para usarse en las clases que se imparten en este Instituto durante el curso de un mes. (No recuerdo el número de horas, buscaré más y mejor para completar la información).
  • Al-Timazal At-Ta’ir. Este libro era el que usamos en 3º de carrera para nuestras prácticas de laboratorio. No tengo un gran recuerdo de él. Su objetivo es que el estudiante de árabe desarrolle la comprensión auditiva de esta lengua.
  • Min al-Jaliy Ila al-Muhitt. A decir verdad, no recuerdo cuándo llegó este manual a mi biblioteca.
  • Modern Arabic. An Introductory Course for Foreign Students. Este está basado en el método gramática-traducción y, como se puede ver, hace uso (¿abuso?) del inglés. La verdad es que no recuerdo cómo llegó a mi estantería. Imagina estudiar árabe a través del inglés o el francés; doble trabajo.

Por cierto, buscando entre mis libros, me he encontrado con un curso de árabe marroquí al que asistí en la Escuela de Traductores de Toledo y que impartió Gonzalo Parrilla en 2002.

No tengo ningún manual para el aprendizaje/enseñanza del árabe diseñado específicamente para hablantes de español. Ya que fueron creados y publicados después de mi licenciatura. A veces, tengo tentaciones de adquirirlos para trastearlos, pero no he sucumbido todavía. ¿Debería hacerlo?