Nizar Qabbani escribió una carta a Gamal Abdel Nasser en 1967

Traducción de un artículo publicado en Arablit dedicado a la faceta política de Nizar Qabbani, el poeta sirio más que conocido por su poesía dedicada al amor.

Hace 50 años, el 28 de septiembre de 1950, el presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser murió de un infarto. Tenía tan solo 52 años. En el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento, te ofrecemos la traducción de la carta que le escribió Nizar Qabbani.

Por AJ Naddaf

El famoso poeta Nizar Qabbani se convirtió en un arquetipo del romance, del género poético gazal (1), y del flirteo a lo largo y ancho del mundo árabe. Así, quedaron eclipsados y, en último término, sus sagaces escritos sobre política.

A bote pronto, podemos llegar a la conclusión de que Qabbani nunca estuvo interesado en la política, especialmente, en los inicios de su vida, ya que, según el Dr. Muhamed Osmen Al-Khalil, especialista en la vida y obra de este autor, cuando se produjo la Nakba (2), no apareció reflejada en su obra.

Sin embargo, Qabbani sí plasmó en su obra las preocupaciones de la clase media-alta siria de su época. Parece ser que este autor no manifestó un especial apego a las tesis panarabista ni tampoco simpatía por ellas. Sencillamente, comenzó a mostrar sus afinidades por el sentimiento nacionalista sirio a finales de los años cincuenta.

Los primeros poemas de Qabbani

Qabbani empezó a componer poemas a los dieciséis años, pero publicó por primera vez un poemario suyo durante su etapa universitaria en la que cursaba derecho. Esta primer florilegio de poemas se tituló Qalat liya al-Samraa (1944), Me lo dijo la morena, y la impresión del libro la pagó de su bolsillo. La introducción a este diván (3), la escribió Munir Al-Ajlani, un político y diputado con mucho interés en la poesía, que lo apoyó hasta su muerte. Los poemas que aparecen en este primer poemario de Qabbani causaron controversia entre distintos círculos universitarios porque eran sexualmente explícitos.

Tus pechos

Tus pechos son una primavera roja de placer que encienden mi sangre…

Nawal Al-Sibai, la sobrina del primer líder de los Hermanos Musulmanes en Siria, recuerda la última condena a los poemas de Qabbani, que habían provocado las iras de los grupos más conservadores de la escena damascena contemporánea al autor.

Los poemas de Qabbani eran apasionados y románticos. Por este motivo, tanto las mujeres sirias como las de la región se convirtieron en devotas suyas. Quizá, esta inclinación por el romanticismo radique en el trágico suicidio de su hermana mayor como acto de rechazo ante la intención de su familia de casarla con un hombre mayor al que ella no correspondía. Este incidente ocurrido en 1938 dejó una huella profunda en el poeta y en su poesía. De este modo, fue como Qabbani abrazó la causa de las mujeres más claramente para luchar contra los condicionantes sociales que habían conducido al suicidio de su querida hermana.

Además de la concienciación sobre la situación de la mujer, Nizar participó en una agrupación política fuera de los cauces oficiales. Así, su primer poema político, escrito en 195o, no fue el conocido Los márgenes del cuaderno de Al-Al-Aksa; sino Pan, hachís y la luna.

Tras la publicación de este famoso poema, que también desató la iras contra él, los clérigos solicitaron al ministro de asuntos exteriores que lo expulsaran del país. En la última entrevista que concedió al programa عيادة على الهواء, el presentador sirio Sefian Jaber le lanzó la siguiente pregunta: ¿No crees que eres como una señal de peligro tras la Naksa (4)?

Como si oliese una rosa al modo en que se hace en las películas románticas, Nizar contestó: «Has puesto el dedo en la llaga porque mucha gente cree que Nizar Qabbani apareció con ‘Los márgenes del cuaderno de la Naksa’ — dijo con una sonrisa sardónica. «Yo no nacía ahí; aunque podríamos decir que nací en 1954. Entonces, era un funcionario diplomático en la embajada de Siria en Londres. Momento en el que escribí «El Pan, el hachís y la luna». Poema que lo llevó ante la ley.

Según la doctora  Huda Fakhrediine, autora de  Metapoesis in the Arabic Tradition, los críticos literarios a menudo buscan los puntos de inflexión en la vida de los autores, pero este caso está idealizado y fabulado. No cabe duda de que la Naksa afectó profundamente a Nizar Qabbani, pero no podemos afirmar que llegara a transformarlo.

La aparición de los nacionalismos árabes

Al finalizar la breve vida del proyecto de República Árabe Unida entre Siria y Egipto, se mostró el fracaso del presidente Gamal Abdel Nasser en su intento de aglutinar a los distintos países árabes entorno a un interés común.

En 1950, Gamal Abdel Nasser había conseguido generar cierto tipo de solidaridad, una especia de sentimiento que iba más allá de la nación árabe que estaba emergiendo. Como resultado de esto, se convirtió en una especie de icono al que se dedicaban muchos poemas nacionalistas en el periodo anterior a la Naksa. De ahí que, la derrota no solo representara una nueva ocupación; sino que, además, suponía un descalabro para la idea de panarabismo.

Poco tiempo después de este varapalo. Nizar Qabbani anunció su compromiso con la poesía política con una elegía a los árabes donde hablaba sobre el fracaso psicológico, político y estratégico de estos. Esta elegía la tituló Los márgenes del cuaderno de Al-Naksa.

¡Oh, triste patria mía!

Me has cambiado

En un instante

Yo era el poeta que escribía sobre el amor

y ahora soy el poeta que escribe con un alfanje

El Dr Abdullah Suror cuenta en su libro The Impact of Setback in Arabic Poetry 1956-1973 cómo hay una creencia muy extendida de que la Naksa supuso un punto de inflexión en la literatura árabe. No obstante, existieron unas oleadas de nacionalismo igual de importantes que esta en el cincuenta y dos, el cincuenta y seis y en setenta y tres.

Muchos de los poetas que escribieron en este época comenzaron a hacer crítica política, directa o indirectamente, o sátira revestidas con las vicisitudes del nacionalismo árabe. La Naksa también destrozó a Qabbani, de ahí que el poema «Los márgenes del cuaderno de la Naksa» fuera una reproche y una autocrítica que despertó las iras de tanto de la izquierda como de la derecha.

El maltrecho régimen de Nasser, que estaba lidiando con un fracaso monumental, percibió el poema como un ataque y, de ahí que, se persiguiera y censurase, tanto esta composición poética como la obra completa de Qabbani en todo Egipto. Esta censura tan brutal de la obra de Qabbani en el país lo llevó a enviar al presidente una carta personal que grabó usando su sonora voz. Tras recibir esta carta, Nasser lo perdonó y permitió que su poema entrara en Egipto.

Como se evidencia en la siguiente misiva, según Qabbani, la neutralidad supondría la muerte de la literatura. Después de todo, como dice el poeta: » La poesía que no sacude la corteza terrestre… ni el mapa mundial ni a la humanidad no tiene valor alguno».

La trayectoria de Qabbani no solo trataba de amor romántico; sino de un sentimiento revolucionario que clama por cambio integral y radical. La carta, que es testimonio de su compromiso con un mundo árabe liberado, ha sido rechazada e ignorada durante mucho tiempo, apareciendo publicada, por primera vez, en inglés.

Traducción dela carta

Querido Señor Presidente Gamal Abdel Náser:

Hoy, ya que nos convertiremos en cenizas y que las penas nos asedian por todas partes; desde cualquier parte del mundo. Un poeta árabe le escribe a las autoridades de la República árabe Unida para hacer frente a un tipo de injusticia que no tiene precedentes en el mundo de las injusticias. Así ocurrieron los acontecimientos: Tras la Naksa, el 5 de junio, publiqué un poema titulado «Los márgenes de cuadernos de la Naksa«. En él, volqué el catálogo de dolores y desgarros, que se manifiestan en ciertas áreas de mi cuerpo árabe, porque estoy convencido de que lo ocurrido no se resuelve disimulando o huyendo; sino que se solventa enfrentando nuestras carencias y defectos. Si mis gritos son punzantes e hirientes — y tengo que admitir que lo son—, es porque los gritos están en proporción a la profundidad y la hemorragia de la herida.

Señor Presidente, ¿Quién de entre nosotros no ha clamado por lo ocurrido tras el 5 de junio? ¿Quién de entre nosotros no se ha deshecho en llanto? ¿Quén de entre nosotros no se ha odiado así mismo, a sus ropas y a la sombra que proyecta en esta tierra?

De hecho, el poema no es otra cosa que un intento de ponernos en nuestro lugar, de alejarnos de la jactancia, de la exageración y el sentimentalismo. Es más, era un intento de eregir un nuevo pensamiento árabe que difiera en sus formas y formaciones de aquel que nos condujo a la derrota el 5 de junio. No he dicho nada que no hayan dicho otros antes; por tanto, no he expresado en mi poema nada que otros no hayan comentado ya en términos políticos o periodísticos. Si usted, Señor Presidente, me lo permite, seré más franco y claro, no he sobrepasado sus propias ideas acerca de la autocrítica cuando, el pasado día de la Naksa, usted hizo público el resultado de la contienda con honor y honestidad, dando a es de Dios a Dios y al César lo que es del César.

No me he inventado nada; los errores árabes a nivel político, psicológico y conductual se explican tan claramente como lo hace un libro abierto.

¿Cuál es el valor de la literatura el día en que se acobarda y no se enfrenta ni a sus penas ni a sus glorias? Y, ¿Qué es del poeta el día en que se transforma en un bufón que barre los restos de la sociedad mientras practica la hipocresía con respecto a ella? Ese es mi dolor, Señor Presidente, que mi poema haya sido censurado a lo largo y ancho de Egipto, así como ha hecho con mi nombre y el resto de mis poemas en las ondas de la radio de la República Árabe Unida. La cuestión no es tanto si se censura un poema o a su autor, la cuestión es mucho más profunda y trascendental. La cuestión es determinar cuál es nuestra postura respecto al pensamiento árabe. ¿Qué es lo que queremos? ¿Ser libres o semilibres? ¿Valientes o cobardes? ¿Profetas o bufones?

La cuestión es sobre que se echa a los pies de los caballos a un simple poeta por el mero hecho de que proclama la verdad. Al final, y de cualquier forma, lo cierto es que el 5 de junio es una fecha que marca un renacimiento, con una nueva piel, nuevas ideas y una nueva lógica.

Mi poema es anterior a usted, Señor Presidente, le ruego que lo lea con todo el conocimiento que tiene y con amplitud de miras para, después, convencerse, a pesar de lo agridulce de mis palabras, que debemos avenirnos con la realidad con honestidad y sinceridad, dibujando así una imagen más fidedigna de nuestros pálidos y exhaustos rostros.

Es imposible para mí ser neutral cuando mi país está en llamas, la neutralidad mata a la literatura. No puedo quedarme impertérrito ante una nación enferma y tratarla para que mejore con lamentos, trifulcas y conflictos. Para aquellos que aman su país, querido Señor Presidente, se desinfectan las heridas con alcohol y cauterizan con fuego, si es necesario, las heridas.

Señor Presidente, me quejo de la postura hostil que han manifestado las autoridades egipcias, influidas por mercenarios y traficantes. No solo estoy reclamando que se escuche mi voz. Una de las reglas más elementales de la justicia es que el escritor tenga la posibilidad de explicar lo que ha escrito y, en caso de que lo crucifiquen, tiene el derecho a pedir explicaciones sobre los motivos de su crucifixión.

Señor Presiente, no estoy pidiendo otra cosa que libertad de expresión, ya que estoy proscrito en Egipto y nadie sabe el motivo. De ahí que, tanto mi patriotismo como mi dignidad me desafían, ya que he escrito un poema del que no se ha podido leer ni una sola palabra.

Mi poema ha entrado en cada ciudad árabe y ha encendido el debate entre intelectuales árabes, positiva y negativamente. Por tanto, me pregunto: ¿Por qué se me priva de este derecho, únicamente, en Egipto? ¿Desde cuándo cierra Egipto sus puertas a las palabras y no tiene espacio para ellas?

Señor Presidente, no puedo creer que una persona como usted pretendiera penalizar a una hemorragia porque usted mismo pierda sangre; o al herido porque usted esté herido; ni que persiga a un poeta árabe porque pretendía enfrentarse a sí mismo y a su nación con honor y coraje ni que pague tan caro por ello.

Señor Presidente, no puedo creer que esto esté pasando en su época.

Nizar Qabbani

Beirut, 30 de Octubre de 1967


[1] Page 32: Ashes of Hama: The Muslim Brotherhood in Syria, Raphael Lefevre (2013)

[2] سنان أنطون، قراءة نسوية لبعض من نصوص نزار قباني، ١٩٩٦

Source: The Arab Studies Journal, Vol. 4, No. 1 (Spring 1996), pp. 40-48 Published by: Arab Studies Institute, Stable URL: https://www.jstor.org/stable/27933690

Traducción del artículo publicado en Arablit el 20 de septiembre de 2020.

Para bichear:

Autor: Separata árabe

Interesada en el mundo árabe y lo que allí se cuece. La mitad de mi corazón está en Marruecos y una pequeña parte en Túnez. Me encanta la literatura árabe y me gustaría que se conociera y se leyera más. ¿Crees que lo conseguiré?

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Me llamo Thais Pintor y soy salmantina, ahora afincada en Túnez. Estudiar árabe en España fue "fácil". Ahora comienza la nueva aventura: vivir en árabe.

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