Lectura del mes: Estoy solo de Beyrouk (Mauritania)

En la entrega anterior quise ofrecer un breve esbozo de la historia de la novela mauritana. Lo preparé con la intención de aprender un poco sobre la evolución de este género en un país árabe que suele quedar en los márgenes del interés arabista, editorial o, por qué no decirlo, general.

Si quieres leerlo, solo tienes que hacer clic en el enlace. Ahí te cuento por qué me parece interesante e importante la publicación de esta novela. También te doy algunas informaciones sobre el país y una cronología de novelas mauritanas a destacar. Si prefieres leer mis impresiones sobre la primera novela mauritana traducida al español, sigue con este artículo. Si por el contrario, quieres seguir tomando ideas de lectura, quizá puedes pinchar aquí.

Sobre Mbarek Ould Beyrouk

Si tienes una hora de tu tiempo disponible, tal vez te interese echarle un ojo a la entrevista que José Naranjo, periodista afincado en Senegal, le realiza a Beyrouk para Casa Árabe y Casa África. Es una suerte con el autor para que nos cuente sus impresiones sobre su realidad, sus vivencias, su país y, por supuesto, su obra. ¿Quién lo va a explicar mejor que él?

De esta entrevista, ha varias cuestiones que me han llamado la atención; entre ellas: la respuesta que da a la pregunta de por qué ha elegido el francés como lengua de expresión. O quizá no tanto. El colonialismo hizo bien su trabajo. ¿El árabe no puede ser una lengua de libertad o liberación? ¿Sólo puede serlo el francés? ¿Hay lenguas que te liberan y otras que te encarcelan? Estas preguntas se me han quedado en la cabeza dando vuelta.

Sobre Estoy solo

Ahora, voy a contarte mis impresiones sobre esta obra. Cogí esta breve novela con muchas ganas. La curiosidad me mataba. Cada lectura me la tomo como una especie aventura que no sé muy bien a dónde me llevará. A veces, me sorprende para bien y otras, para mal.

La curiosidad principal que movía esta lectura, como ya comenté en el artículo anterior, es que estamos ante la primera novela mauritana traducida al español. Solo por eso, ya se merece una lectura, ¿no?

Estoy solo es una novela corta. No llega a alcanzar 100 páginas. Un hombre solo, en una noche oscura -en varios sentidos-. Un hombre solo que se esconde en una habitación a oscuras porque no puede encender la luz para no ser descubierto. Un hombre solo que ha pedido ayuda a una mujer a la que una vez abandonó. Un hombre que espera la llegada del día para escapar. Un hombre que quiere huir.

En este marco comienza el monólogo del protagonista de esta historia. Una historia que quiere relatarnos la forma en que los fanatismos se instalan en las sociedades. Esta forma puede ser sutil, aprovechándose de los resquicios que deja la sociedad. Esos resquicios no son otros que la desesperación de las gentes que no encuentran la forma de construir una vida porque hay pobreza, falta de trabajo, porque se ven excluidos. En cierto sentido, esto me recuerda en cierto modo a las explicaciones que ofrece Yasmina Khadra en Khalil a este fenómeno. Y, aunque esta segunda novela desgrana los motivos por los que los hijos de migrantes que ya son europeos deciden enrolarse en estas filas, no dejan de ser los mismos motivos. Son distintos lugares, pero motivos muy similares, diría yo.

En los pasajes en los que relata cómo han llegado los fundamentalistas a la ciudad y el modo en que van imponiendo sus normas y costumbres, me recordaba a algo. No sabía si era otra novela o alguna película vista. Ahora sé que, como comenta José Naranjo, esa película es Timbuktú. Es más, ahora acudido a mi mente Mil soles espléndidos de Khaled Khoseini que relata una situación similar pero acontecida en Afganistán. Mismos patrones de conducta y mismas formas de actuación.

Sin embargo, esta novela no solo nos habla de esta cuestión que aparece acuciar y preocupar en el Sahel. Ya que, además, se ofrecen pequeñas pinceladas sobre el funcionamiento de la democracia mauritana. Pues este monologuista nos cuenta, por ejemplo, cómo participó en unas elecciones reclutando el voto de la tribu. De hecho, me llamó la atención que el autor hablase de la existencia de una democracia tribal en el país. Me pregunto si guarda algún parecido a la democracia libanesa y su sistema basado en las distintas comunidades religiosas del país.

La corrupción tiene su pequeño espacio en esta novela también. De hecho, el protagonista se considera un corrupto que ha intentado sacar el mayor provecho económico de la situación, se justifica en varias ocasiones por haberse adentrado en este camino llevado por el deseo de evitar a su madre penurias.

Si has visto la entrevista antes de leer estas líneas, ya sabrás que el amor tiene peso en esta novela; aunque no sé si el amor como tal o la explicación del funcionamiento de las relaciones entre los sexos en aquel país. Así, nuestro protagonista nos habla de dos mujeres completamente distintas: Nezha y Selma. Ambas, diría yo, representan dos formas de estar en el mundo como mujer. (como si solo hubiera dos o fueran esos dos). Una es la pobre mujer que en sus manera de relacionarse con el mundo parece ser modesta, tranquila y resignada; a pesar de que hace gala de mucha fortaleza interna. Otra es una mujer de clase alta cuya riqueza y posición social le permite hacer lo que desee con quien le parezca.

No sé si lo que te he contado hasta ahora te animará a leer esta novela o no. Me parece interesante destacar el planteamiento que hace sobre cómo los nómadas han abandonado su vida en el desierto para trasladarse progresivamente en las ciudades. Al igual que en otras sociedades, las ciudades son esos lugares que nos ofrecen oportunidades para escapar del encorsetamiento de los pueblos.

En conclusión, esta primera novela mauritana traducida al español me ha gustado mucho. La he disfrutado. Creo que tiene relectura. El mundo al que nos transporta es distinto al nuestro, pero también muy similar. Es un mundo entre la ciudad, el sáhara o el campo; un mundo tribal y, en cierto modo, ancestral. Es una forma de vivir totalmente distinta; aunque, como he dicho, parecida a la nuestra. Por eso, te animo a que la incluyas entre tus lecturas. Si lo haces, estaré encantada de que me cuentes.


Es curioso lo que me está ocurriendo con este plan lector que creé en septiembre. Sin imaginarlo, todas las obras están unidas en algún punto o por alguna de sus características. En general, estoy muy contenta con este camino porque me está ayudando a adquirir nuevas perspectivas sobre la parte del mundo protagonista de este plan: el Magreb; aunque con alguna incursión en Sudán, me gusta ver la cantidad de vasos comunicantes que se han creado entre unas obras y otras. 

Para bichear más:

Autor: Separata árabe

Interesada en el mundo árabe y lo que allí se cuece. La mitad de mi corazón está en Marruecos y una pequeña parte en Túnez. Me encanta la literatura árabe y me gustaría que se conociera y se leyera más. ¿Crees que lo conseguiré?

4 opiniones en “Lectura del mes: Estoy solo de Beyrouk (Mauritania)”

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Me llamo Thais Pintor y soy salmantina, ahora afincada en Túnez. Estudiar árabe en España fue "fácil". Ahora comienza la nueva aventura: vivir en árabe.

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