Un grano de trigo y El país de los otros

Primera quincena lectora del mes de octubre

Durante la primera quincena del mes de octubre he tenido la oportunidad de leer Un grano de trigo de Ngugi Wa Thiong’o, lectura del Club Baobab de este mes, y, además, comenzar con la lectura prevista para este mes de octubre en mi guía lectora 21-22.

Literatura África negra

Aunque Un grano de trigo de Ngugi Wa Thiong’o no es literatura árabe, sí forma parte de la intersección lectora en la que me hallo. Obviamente, no puedo decir que haya sido la primera obra africana que he leído porque la literatura árabe producida en el norte de África es africana. Sin embargo, sí es la primera obra de literatura africana del África oriental y negra que he leído.

Esta obra se encuentra entre el listado de las 100 mejores obras de literatura africana del s. XX que podéis consultar en Literáfricas. Gracias a esta obra he podido conocer Kenia, país del África oriental del que poco sabía, y lo que significó la época colonial para sus habitantes.

Mi punto de partida

Lo que sabía de este país del África Orienta es que hace frontera con Etiopía por el norte, Somalia al este, Tanzania al sur, Uganda al oeste y Sudán del Sur al noroeste (de esté país árabe nos ocuparemos más adelante). Poco más. Recuerdo haber visto Memorias de África y la visión que ofrecía sobre la vida en las colonias desde el punto de vista de los colonos, por supuesto. Diría que también tenía en mente esa típica imagen del país que te muestran para vender los safaris. Esto es, una estepa teñida de naranja al atardecer en lo que parece ser un clima bastante caluroso. Bueno, eso y los masái. Así que ese era mi punto de partida sobre Kenia. A partir de ahí, solo podía aprender algo, ¿no?

Lo que he aprendido
Un país de naturaleza exuberante

Con la lectura de esta novela he descubierto un país lleno de recursos naturales y de naturaleza exuberante. He sabido que, lejos de la típica imagen que nos ponen de un horizonte anaranjado y casi árido, sufre periodos de lluvias que no dejan ver el sol por días. Es más, la lluvia es uno de los testigos privilegiados del día de Uhuru (que significa libertad en swahili).

El papel del cristianismo

Pero no solo me he dado cuenta de lo despistada que estaba con el clima, también he comprobado el peso y la importancia del cristianismo en este país. Esta religión llegó de la mano de los predicadores europeos. Y, según he podido comprobar, ha servido tanto como instrumento de dominación por parte del colono como a los revolucionarios para sustentar su activismo. De hecho, diría que, a lo largo de la narración, se establece un paralelismo entre los rebeldes y Jesucristo.

La brutalidad de la colonia y su crueldad

Gran Bretaña colonizó este país, esclavizó a sus habitantes y se apoderó de sus tierras. A todo aquel que se rebelaba se le metía en un campo de concentración y se le sometía a trabajos forzados y torturas para lograr que se doblegaran. Si había que castigar a todo un pueblo, se hacía durante días y si había que asesinar aleatoriamente para aterrorizar, pues se hacía.

No obstante, en esta novela no solo se explican los procedimientos de los colonos, también queda claro que conseguir la libertad tiene un precio. Por tanto, aquellos que colaboraban con el enemigo recibían su castigo. Dejo por aquí un enlace que explica qué es el movimiento Mau-Mau* del que se habla en esta historia.

La India como colonizadora

Algo que también me ha sorprendido, por puro desconocimiento, es la relación que la India mantenía/miente con Kenia. Aparece en numerosos pasajes la presencia de los indios en las tierras keniatas y cómo, incluso, se consideran por encima de los nativos en la escala social (p. 96). De igual modo, también aparecen como ejemplo de lucha contra los colonos británicos.

Los hombres que lucharon en guerras que no eran las suyas

¡Ah! Una vez más, vuelvo a encontrarme con un tema que empieza a ser recurrente en las novelas que leo: la reivindicación de todos aquellos hombres originarios de los países colonizados que fueron a luchar al frente en las filas de los países colonizados. Estos hombres lucharon por patrias que no eran las suyas. De hecho, en El país de los otros, el padre de Aicha es un marroquí que fue a luchar en la segunda guerra mundial en el ejército francés.


Literatura franco-marroquí

El país de los otros de Leila Slimani
Vía Viajes National Geographic

A penas he terminado la novela de Thiong’o, me he lanzado a leer El país de los otros, primera parte de una trilogía que nos contará sobre el devenir del Marruecos moderno. Todavía no puedo contar mucho sobre ella porque, hasta que no la termine, no tendré una idea clara. Por el momento, tengo claro que habla sobre ser el extranjero pero, esta vez, en esa otra parte del mundo de donde suelen salir los inmigrantes; esos a los que nosotros consideramos extranjeros. En este caso, se habla de lo que implica ser mestiza en un país no europeo. Vamos a ver qué tal.

La historia de Marruecos

Antes de despedirme, comentaré que me he hecho con Historia de Marruecos de Rosa de Madariaga publicado en La Catara. Ha llegado a casa porque quería conocer la historia de este país antes de la independencia. En este último tiempo, me he dado cuenta de que la historia del continente africano pareciera que arranca después de las independencias y, obviamente, no es así. Así que, ando intentando, dentro de la medida de mis posibilidades, ir un poco más allá y subsanar esta laguna.


Como de costumbre, te invito a adentrarte en la literatura árabe y africana. Sobra hacer hincapié en la relación obvia que hay entre ellas porque, como comenté al principio, el norte de África es árabe, y, por tanto, no deja se ser continente africano. Me lo recuerdo porque, a veces, parece que ahora tengo la sensación de que lo estudiamos como si el mundo árabe no ocupara un espacio físico concreto y no tuviera relaciones con el resto de países de su entorno.

Notas:

* Artículo de Josep Gavaldá publicado en National Geographic.

Para seguir bicheando:

Autor: Separata árabe

Interesada en el mundo árabe y lo que allí se cuece. La mitad de mi corazón está en Marruecos y una pequeña parte en Túnez. Me encanta la literatura árabe y me gustaría que se conociera y se leyera más. ¿Crees que lo conseguiré?

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Me llamo Thais Pintor y soy salmantina, ahora afincada en Túnez. Estudiar árabe en España fue "fácil". Ahora comienza la nueva aventura: vivir en árabe.

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