Khalil

Khalil es el título y el nombre del protagonista de la última novela de Yasmina Khadra, un escritor argelino de novela negra muy prolífico que tiene la habilidad de tocarte la fibra con sus historias. Los temas que plantea en ellas y la forma en la que lo hace se quedan flotando en tu cabeza.

Confieso que me encanta la novela negra, me parece un género que describe muy bien la condición humana. A partir de un crimen se despliega toda una galería de personajes cuyas conductas y pensamientos sirven para describir la sociedad en la que vivimos. En Occidente, la novela negra goza de muy buena salud. De hecho, hay muchos detectives famosos a los que puedes seguir en sus andanzas.

Sin embargo, en el mundo árabe este género es relativamente nuevo o no se cultiva tanto. ¿Los motivos? Quizá, sean los que apunta Rafik Schami, escritor sirio exiliado en Alemania, en su novela “Sofía o el origen de todas las historias “:

” Creo que ningún árabe puede imaginarse que un comisario , por honrado, inteligente y responsable que sea, pueda plantear las preguntas necesarias para aclarar un asesinato”.


” — Porque la investigación de un asesinato, tanto en la vida real como en una novela, exige cierta libertad que no existe en ningún país árabe. (…) La resolución del caso está vinculada a la libertad de cuestionar.


En Sofía o el origen de todas las historias, pp 247-248

Pero volvamos a Khalil. En este caso nos encontramos con la historia de Khalil; un reto porque Yasmina Khadra te mete en la piel de un terrorista, de alguien que decide quitarse la vida en nombre de Dios y, de paso, llevarse por delante a cuantas más almas mejor. ¿Por qué? ¿Cuál es el detonante para llegar a tomar esta decisión? ¿Es qué no tiene sentimientos? ¿Tan grande es el odio?¿De dónde sale tanto rencor? Estas, entre otras muchas, son las preguntas a las que el autor intenta dar respuesta.

“Los países no se construyen a base de identidades, sino de ciudadanía”.

Khalil de Yasmina Khadra

(Sobre el tema de la construcción de la identidad ando pensando mucho en los últimos tiempos. ¿Quién sería de haber nacido en otra ciudad, en el seno de otra familia,…? El lugar en el que naces y creces; no es lo mismo haber nacido en un pueblo que en una ciudad. La concepción espacial y la forma de relacionarte con el entorno no es la misma. Tus padres y las creencias que te inculcan; si vives en un entorno acomodado o no, etc. Son muchos los factores que influyen en la creación de nuestra identidad).

Khalil y el resto de personajes que conforman la historia van planteando los retos a los que hace frente nuestra sociedad con respecto a la integración de los extranjeros. Nos habla sobre las identidades , las etiquetas, la exclusión, el desencanto, la decepción, la desesperación, el fracaso personal, etc. Es una historia plagada de reflexiones inteligentes y muy acertadas, desde mi punto de vista, sobre cómo nos vemos y vemos a los otros.

La galería de personajes y situaciones que dan pie a plasmar ese mosaico de opiniones y pareceres sobre la inmigración, el Islam en Occidente y fuera de él, los sentimientos de la gente de a pie, los terroristas y sus superiores, los conversos, etc., que encontramos todos los días en las calles. Cada encuentro y cada conversación ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre todos estos temas.

Son muchas preguntas las que van surgiendo: ¿Cuál es la situación de los inmigrantes? ¿Han conseguido integrarse? ¿Qué implica la integración? ¿Cómo actúa la sociedad de acogida? ¿A qué dificultades hacen frente aquellos que llamamos injustamente inmigrantes de segunda generación? ¿Se puede ser inmigrante de segunda generación? ¿Por qué, a pesar de ser belga, eres sospechoso porque tus padres no lo son? ¿Cómo se forjan algunas identidades? Son muchas las preguntas que afloran a medida que avanza la lectura.

Por todo ello, creo que Khalil es una lectura imprescindible o muy recomendable para quien esté interesado en saber por qué, qué soluciones puede haber,… Yasmina Khadra nos deja pistas muy buenas para repensar nuestra sociedad. Esa que ha dejado de ser homogénea para convertirse en un bonito mosaico compuesto por pareceres diversos, religiones diferentes y formas de vida distintas. Esa diversidad nos reta para que revisemos nuestros prejuicios, nos conozcamos unos y otros, y logremos alcanzar consensos para convivir en armonía resolviendo los conflictos de la mejor forma para todos.

Para darle una vuelta: